miércoles, 28 de enero de 2015

Crítica personal: Juegos Perversos

Título: Juegos Perversos
Título original: The Dirty Secrets Club
Autora: Meg Gardiner
Editado en España por: Círculo de Lectores

Sinopsis:

Mientras el suelo de San Francisco tiembla por enésima vez, un hombre y una mujer desafían al destino encaramándose a la azotea de un gran edificio y se pasean en precario equilibro por encima de un muro. No son personajes anónimos, y la rocambolesca escena no es fruto de un arrebato de locura, sino que forma parte de un juego que empieza a ser demasiado peligroso. En cuarenta y ocho horas, dos personajes públicos han hallado la muerte en extrañas circunstancias. Dos días después, una fiscal federal fallece tras un inexplicable choque de vehículos. ¿Muerte accidental, suicidios o inexplicables asesinatos?
La policía recurre a la psiquiatra forense Jo Beckett para esclarecer los hechos. Pero no es en las vísceras de las víctimas en las que debe hurgar la doctora Beckett, sino en los entresijos de sus almas. Resolver ambigüedades, implantar certezas donde anidan vaguedades y encontrar sentido donde no parece haberlo. Las vidas de las personas suelen guardar espacios de sombra, culpas y humildes misterios, a menudo banales y apenas susurrados. Pero lo que Jo Beckett empieza a atisbar es mucho más complejo y retorcido.

«Te has portado muy mal. Te doy la bienvenida al Club de los Secretos Sucios...»

Crítica personal (puede haber spoilers):

Empezamos la novela con un hombre y una mujer que en ese primer momento no tendremos claro quienes o que tipo de personas son, haciendo una verdadera locura en la azotea de uno de los edificios más altos de San Francisco justo después de una de esas frecuentes sacudidas menores que sufre la ciudad californiana. Pero poco después, un extraño accidente de coche marcará el inicio de un desentrañar de misterios para revelar capa tras capa una cadena de muertes igual de extrañas que llevarán a su núcleo: un juego que está lejos de ser inocente.
En esta historia será la psiquiatra forense Jo Beckett, reclamada por el cuerpo de policía para formar parte del equipo de investigación del caso, quien deberá descubrir la verdad desde su curtido punto de vista, en un campo que personalmente desconocía bastante de su existencia y que gracias su autora, a través de este peculiar personaje, uno ha podido conocer.

No psicoanalizo mentes: psicoanalizo almas. Sus pasos retumbaron en la escalera. Soy psiquiatra forense.
Él relajó los hombros y la miró con renovada curiosidad.
¿Y qué es lo que hace exactamente?
Realizo autopsias psicológicas para determinar si las muertes sospechosas o ambiguas son naturales, accidentes, suicidios u homicidios le explicó. Descubro por qué murieron los muertos.
En el rostro del agente se dibujó una expresión de alivio y una sonrisa afloró a sus labios.
¿Y no tiene problemas con los cobros de las consultas?
Sólo con los zombies. Los hago pagar por adelantado, antes de que se larguen a vagar como almas en pena.
Llegaron a lo alto de las escaleras.
¿Y no practica ese vudú suyo en alguna oficina cómoda y calentita?
En ese momento, Jo vio por qué Cruz pensaba que Harding había saltado la barrera deliberadamente. Bajó el tono de su voz.
No cuando se trata de un caso grave de brujería, como éste.

Nada más empezar ese caso, la teniente Amy Tang no se lo pone fácil a Jo dándole a ésta un plazo demasiado corto para tener elaborado su informe sobre la principal víctima y aparente causante del supuesto accidente, pues se ha ido desarrollando a intervalos demasiado cortos en San Francisco otras tantas muertes de personas que están lejos de ser anónimas como cualquier hijo de vecino, a parte de la conductora de ese siniestro en que Beckett se incorpora a la investigación, una fiscal federal adjunto cuya carrera y reconocimiento estaban subiendo como la espuma.
Poco a poco Jo hurgará en la mente de su actual paciente y encauzará sus pasos hacia el descubrimiento de las piezas que se irán conectando para esclarecer estos alarmantes sucesos, así como la existencia de algo llamado el Club de los Secretos Sucios (CSS), en el cual Harding estaba más que metida. La protagonista de esta historia no se imaginará en un principio lo potencialmente arrastrada que podría acabar en dicho juego si no se anda con cuidado, poniendo en riesgo algo más que la eficiencia de su trabajo y el éxito de la investigación.
Encontraremos en la sombra, como podrá especular el lector que se adentre en esta novela, una figura siniestra y enigmática detrás de la trama y el reguero de muertos que se van sumando y que no parece dispuesto a cesar lo más mínimo esta mecánica hasta llegar a esa meta personal, hacia la que se mueve con vehemente y vital obsesión.

Una novela policiaca con sus buenas dosis de suspense y otras de momentos más amenos que armonizan entre sí, donde la muerte está constante. Jo se verá metida en una carrera contrarreloj para cumplir tanto su obligación profesional como esa otra aún más importante para ella más allá incluso de su juramento hipocrático; pero este caso mantendrá más vivos recuerdos y fantasmas de un pasado que creyó superar, o al menos vivir su día a día con la huella marcada en su alma de esas experiencias que conoceremos a la par que la acompañamos en el trabajo que anda sumergida en unas aguas más profundas de lo que cualquiera creería al principio.
Además, Juegos Perversos nos adentra en los entresijos de las personas. Da lugar a la reflexión sobre el tema que gira en torno a los secretos, en especial los más turbios que se ocultan, y a través de sus personajes (en particular los miembros del Club de los Secretos Sucios) encontramos un abanico bastante amplio de cómo alguien llevaría sus secretos más inconfesables y sus emociones al respecto; cada persona es un mundo, algunos pueden mostrar arrepentimiento y moverse por la desesperada expiación, otros quizás se vanaglorien en alardes en círculos selectos al respecto, o que metafóricamente se prostituyan por esos oscuros secretos, todo dependiendo del color emocional de cada persona, y dicha gama es tan amplia como la cantidad de estrellas en el firmamento.

El estilo de Meg Gardiner ha pasado mi gusto con una nota excelente. Una exposición de la trama acertada, me ha tenido bastante enganchado pero saboreándolo poco a poco para no acabar demasiado pronto. Su prosa se lee bastante bien en general, sobre todo en lo que se refiere a descripciones, detalles y cada situación que sucede en el libro. Sus 41 capítulos son bastante cortos, fluidos y amenos de leer (algunos de muy pocas páginas pero los más largos no se tarda demasiado en liquidarlos). No encontramos ni prólogo ni epílogo, aunque los capítulos primero y último cumplen respectivamente dichos papeles con el mismo resultado. Dentro de lo que sé de estos temas, Gardiner ha sabido documentarse bien (aunque en lo relacionado a derecho ya lo tenía fácil al ser licenciada en dicha materia) y crear una historia sin puntos cojos a simple vista. Además, hay que tener en cuenta que en el curriculum de la autora tiene el respaldo de buenas palabras por parte de Stephen King, el cual dice al respecto “Hay que leer a Meg Gardiner”.

Jo me ha gustado bastante, y es raro que un personaje principal me caiga tan en gracia como lo ha hecho esta psiquiatra forense. Una mujer muy peculiar desde su forma habitual de vestir que la aleja a priori de lo que se puede esperar de su profesión, pasando por detalles suyos sobre sus orígenes étnicos, hasta llegar finalmente a su personalidad y sus aficiones. Perseverante, observadora y práctica, defensora del derecho a la vida incluso para aquellos que seguramente no se la merezcan tanto. Toda una profesional y experta en su campo, aunque descubrimos a lo largo de este libro que en ciertos matices peca un poco del refrán “en casa del herrero cuchillo de palo”. Vivencias relevantes de su pasado estarán presentes en su vida y que el lector irá desentrañando poco a poco; a la par que se sumerge en la investigación, también será un caso donde tratará sin buscarlo temas personales que de ella dependerá pasar de verdad página. La doctora Beckett promete una lectura interesante.
También tenemos muy presente a Amy Tang, teniente del cuerpo de policía de San Francisco. Esta americana de etnia asiática no necesitaría demasiada caracterización para disfrazarse de elfa por sus rasgos físicos: bastante menuda, con el negro predominando sus vestimentas y “pelopincho”, que sumándole la rudeza de su carácter hace que cualquiera piense que ella “apunta maneras”. Una mujer muy entregada a su trabajo y que le gusta que éste se lleve a cabo con perfección, certeza y en la mayor prontitud posible. Su interacción con Jo no es nada desechable. Tang me ha parecido un personaje tal como se muestra pero con algo que me deja claro que no todos los gatos de noche son tan pardos como aparentan.
Igualmente tenemos un personaje a tener muy en cuenta en este episodio de la vida de la doctora Beckett, que será un apoyo muy grande para ella tanto en este caso tan enrevesado como en esos duelos internos que lleva acarreando y viviendo con ellos en los últimos años: Gabriel Quintana. No puedo decir demasiado de él sin destripar, a parte de que pertenece a la 129ª División de Rescate Aéreo y que gustará mucho al público femenino; pero como digo antes, habrá que tenerle bien en cuenta a partir de su primera aparición.
En el elenco se cuenta con distintos personajes, pasando por el entorno tanto personal como profesional de la protagonista, además de algunos personajes retrospectivos y todos aquellos relacionados con el Club de los Secretos Sucios... y la autora los hace desfilar delante del cañón de una ruleta rusa trucada por la creatividad de la autora. La parte antagonista estará muy presente, sobre todo en sus maquinaciones, cuyos motivos e identidad se irán esclareciendo a medida que pasamos las páginas de Juegos Perversos. Habrá personajes muy presentes, o más bien su huella bien marcada, incluso habiendo pasado a mejor vida, como por ejemplo y en particular “Chicadura”.

Para no restar interés al lector, no ahondaré más en la trama en esta reseña, pues aconsejo y espero que se adentren en este libro, porque creo que vale la pena; no me ha decepcionado para nada. Aunque seguramente en el final, que es bueno, me esperaba que estuviese algo a la altura de cómo se desarrolló la trama en general y creo que flojea de manera un tanto sutil. Del desenlace mismo me callo para no fachar nada al posible lector interesado, pero se puede decir que no deja que digamos cabos sueltos... aunque la historia de Jo Beckett no quedan en Juegos Perversos, hasta la fecha tres libros más le siguen con esta psiquiatra forense como protagonista (The Memory Collector, The Liar’s Lullaby y The Nightmare Thief), y espero poder adentrarme en ellos algún día, me he quedado con ganas de un poco más a pesar de lo intensa y completa que es esta novela.

La portada me ha gustado, muy sugerente por lo que salta a la vista sobre la cornisa de un rascacielos, sin olvidar la espectacular estampa que tenemos de fondo que se el escenario de la trama, San Francisco. La tipografía del título que recuerda a pintalabios no es así por arbitrariedad.

Conclusión: Una buena historia policiaca y de suspense, imagino que a la altura de los adeptos a dicho género o para los no muy iniciados como es mi caso. Sombría pero con sus sutiles matices luminosos bien colocados que armonizan esta historia. Os invito y recomiendo que acompañéis a la doctora Beckett en este caso, pero tened mucho cuidado con el Club de los Secretos Sucios... en especial si tenéis los requisitos necesarios para entrar en él. ¿Te atreves a aceptar su invitación?


Mi valoración global: 4,5/5


miércoles, 21 de enero de 2015

Crítica personal: Battle Royale


Título: Battle Royale
Autor: Koushun Takami
Editado en España por: Planeta (Booket)

Sinopsis:

En la República del Gran Oriente Asiático está prohibido el rock, esa música decadente. Los jóvenes crecen en un estado totalitario y controlador que promueve la competividad. Como medida de control de rebeliones, la administración pone en marcha el Programa: 50 clases de distintos institutos son elegidas para luchar a muerte en la BATLE ROYALE.

Los alumnos elegidos son aislados en una isla. Las normas del juego son estrictas: no pueden escapar, no pueden contactar con el exterior, y solo puede quedar uno.

Todo está permitido para sobrevivir.
Empieza el juego.
Empieza BATTLE ROYALE.

Crítica personal (puede haber spoilers):

En estos últimos meses he leído un buen número de títulos de ese género llamado “distopía”, el cual está tan de moda a raíz la famosa trilogía de Suzanne Collins. Sin embargo, esta temática no es novedad alguna, ya algunos la conocían a finales de los noventa, principalmente los que viven Japón y quienes les atrae el ocio con denominación de origen del país del Sol Naciente.
Y aunque en mi anterior blog compartí mi opinión de Buscaré el Océano (lectura que no me satisfació que digamos), en Salteado de Palabras empezaré con esta otra que ha sido más conocida por estos lares por haber sido víctima de un posible plagio por parte de Los Juegos del Hambre (y quizás esto ayudó al presente título a abrirse algo de camino más allá de sus fronteras de origen).

Battle Royale (título a raíz de las impredecibles y caóticas batallas campales que a veces se declaran en lucha libre) nos presenta una línea temporal alternativa muy peculiar de Japón tras la Segunda Guerra Mundial, bastante diferente y radical con respecto a nuestra historia real. Aquí dicho país se le conoce como República del Gran Oriente Asiático, que además nos da a entender que Korea y quizás cierta parte del territorio chino forman parte de esta junto a las islas niponas. Pero lo más significativo de esta nación es su mano dura que parece controlarlo todo, con la intención de ahogar a sus habitantes en una sumisión a todos los niveles, en la cual trata de inculcar a cada civil una competividad y una lacra de imperfección en el concepto de confianza plena en los demás que desemboca, en gran medida, a la deshumanización y la insensibilidad de cada individuo. Por otro lado, la influencia norteamericana de todo tipo, en particular su cultura moderna y sus ideologías tan incompatibles con el régimen dictatorial característico de la República, es considerada un tabú que desagrada a quienes ostenta el mando; hasta tal punto que se considera penado incluso con la muerte, según el grado de gravedad que ellos mismos consideren. Así pues, la República es prácticamente independiente y autosuficiente, lidiando en el menor grado posible con el resto de naciones, en especial aquella que tanto detesta.
Y para tener aún más domada a la sociedad, llevan a cabo anualmente el Programa. Cincuenta clases de tercer año de secundaria son seleccionadas al azar de entre todas las de la República, sin previo aviso a la sociedad ni a los propios centros escogidos hasta que son llevados al lugar destinado para ello (normalmente, una isla) en la que cada clase es forzada a participar en un cruel y perturbador “juego” de supervivencia, debiendo matarse unos a otros hasta que quede solo uno. Así pues, más de dos mil jóvenes de quince años mueren anualmente en pos del Programa y en consecuencia, según el gobierno, por el bien de la propia República.
Las reglas son escasas pero concisas, sólo conocidas por el personal del gobierno y los que acaban siendo sus participantes, en las cuales tiene un gran protagonismo un collar metálico ceñido al cuello de cada alumno, el cual explota dadas ciertas circunstancias (siendo la más nefasta el que no muera al menos uno cada veinticuatro horas, lo que desencadenaría la activación de todos los collares al mismo tiempo y finalizando ese Programa sin vencedor). Además, cada alumno recibe al comienzo una bolsa con muy escasos víveres y un arma al azar, pudiendo ser estas auténticas como pistolas, hachas o ballestas, pasando por cuchillos de cocina, hasta otras de dudosa funcionalidad como dardos de juguete.
Y la historia de Battle Royale se centra, precisamente, en uno de los cincuenta Programas de ese año, el correspondiente a la clase de tercero B del instituto de Shiroiwa. Los alumnos eran ajenos a su cruel destino mientras iban en un autobús con su tutor, con motivo de un viaje de estudios. Pero no llegarán demasiado lejos en este trayecto y acabar en una isla (completamente deshabitada para hacerla apta como “campo de juego” de los alumnos de Shiroiwa), donde reciben la terrible noticia de que fueron escogidos para el Programa. Entonces los cuarenta y dos estudiantes (cada uno según sus propias personalidades, psiques, pasados y trasfondos; pero todos en común ante la imposibilidad de alternativas o escapatoria), se enfrentarán a lo que conlleva esta crueldad, despertando en ellos toda clase de sentimientos: miedo, desconfianza, agresividad, perfidia, e incluso liberación ante la idea de esa carnicería… Porque cuarenta y uno morirán y uno sobrevivirá.
                  
Sin embargo, puede que el programa de Shiroiwa marque una diferencia, aunque sea sutil, en ese orden férreo y cuadriculado establecido en el Gran Oriente Asiático.

Battle Royale me resultó una lectura singular incluso antes de iniciar a sondarla. Ya la conocía de oídas, aunque más por su adaptación cinematográfica y su manga, y jamás pensé que acabaría adentrándome en sus líneas originales.
La novela está claramente estructurada. Empieza con una introducción (que su única función es familiarizar al lector con la definición de una battle royale), un prólogo (un memorándum interno del gobierno de la República, una premisa de lo que es el Programa), cuatro partes (Empieza el Juego, Etapa Intermedia, Etapa Final y Conclusión) y un epílogo (que transcurre en Umeda, Osaka); cada una de estas secciones casa bien entre sí, y a medida que van sucediéndose una tras otra, el peso de la historia cae por sí solo y su guión no cesa a la hora de brindar incertidumbre y más de un giro en medio de esa carnicería digna de aplausos por parte del género gore.

Koushun Takami me retuvo con su prosa de principio a fin, con esa profundidad que creo caracteriza a los novelistas japoneses. A pesar del dilatado elenco que concibe, la trama está lejos de ser enrevesada y caótica; lo que ocurre a cada instante en la isla, ese tablero donde la muerte juega en ambas bandas, sucederá en consecuencia a medida que las piezas vayan cayendo tan independientes una de otras como conectadas a las demás, todo ante los azares del Programa y sus reglas, así como el modo en que cada alumno encara esa crisis. Takami logró trasladarme a la tensión y desazón tanto de los propios participantes obligados como la que en sí despierta el simple hecho de imaginarse en semejante lugar en tales condiciones. Teje en estado puro la crueldad que puede rozar la atrocidad inhumana, el miedo capaz de arrástralo todo a la oscuridad del alma, la esperanza que se aferra incluso en la consternación, o las sonrisas inapropiadas pero quizás tan necesarias entre las lágrimas de tristeza y pavor, entre otras, para desplegar un abanico rico y bastante lógica en variedad sensitiva.

Este ha sido uno de los libros autoconclusivos con mayor elenco que haya leído antes.
Por un lado, tenemos a los cuarenta y dos alumnos de la clase de tercero B del instituto Shiroiwa. Aunque de estos veintiún chicos y estas veintiuna chicas el peso más relevante se vuelca sobre unos pocos, quedando el resto con una participación muy escasa, en algunos casos como mera carne de cañón para el argumento para la matanza inminente. Pero aún así, resulta soberbio como le brinda un trasfondo adecuado a personajes que prácticamente duran un capítulo antes de que sean eliminados de este macabro juego, así como lo diferentes que pueden ser cada uno de ellos no solo en personalidad, pasado u origen, sino también en las formas de afrontar la situación que son arrastrados a la fuerza; sin duda, aquí podemos encontrar lo variada y moldeable que puede ser la psique del ser humano, en especial a la edad de estas víctimas de un sistema desalmado. Es interesante lo dispar que puede ser esa clase; desde chicas bastante ejemplares hasta auténticas camorristas vestidas de marinerita, pasando por auténticas groupies obsesionadas; desde niños de buena familia hasta huérfanos con una mano delante y otra detrás, pasando por homosexuales y chicos que no parecen destacar en absolutamente nada para ser dignos de ocupar un hueco en la memoria de sus compañeros.
Quién sin duda tiene mayor peso entre los participantes es Shuya Nanahana, un joven con un pasado un tanto difícil pero que eso no ha impedido que creciera hasta la adolescencia con una moral bastante intacta. Apasionado del rock and roll y de tocar este estilo de música con su guitarra eléctrica, algo que no esconde plenamente, así como su opinión sobre el erróneo gobierno que ejerce la República. Aunque me agradó la lectura de este personaje, no termino de encasillarle del todo en el rol de “protagonista principal”, a pesar de su crucial presencia a lo largo del Programa.
Varios estudiantes, a parte de Shuya, tendrán un papel con mayor o menor relevancia, incluso si llegan a perecer en forma de recuerdo o mención. Noriko Nakagawa se convertirá en el foco del afán de protección del protagonista, pues es la receptora ajena de los sentimientos del mejor amigo de Shuya su mejor amigo Yoshitoki Kuninobu. Shinji Mimura (también un buen amigo de Shuya, pero sin la estrechez de sentimientos curtida desde la infancia como con Yoshitoki) es un chico muy completo en muchos aspectos, en aspecto físico, simpatía, labia, astucia, habilidad en el deporte o conocimientos (en especial los informáticos); sin embargo, llegué a descubrir lo humano que puede llegar a ser. Mitsuko Souma es una joven tan atractiva como dañina en más de un sentido, como da a entender la mala reputación que tiene entre sus compañeros, siendo sin duda la fémina con menos remilgos a la hora de avanzar en esta lucha por la supervivencia; aunque no por ello la convierte en un personaje plano y estereotipado, algo que se descubre a medida que avanza su intervención en la historia. Shogo Kawada desde el comienzo, con el recelo que despierta él mismo y el hecho de haber sido trasladado recientemente a Shiroiwa, apunta maneras de ser un chico enigmático con mucho que desentrañar. Pero sin duda, el que más puede perturbar al lector será Kazuo Kiriyama, quizás el que se toma el juego muy en serio.
Por otro lado en este elenco, están los que manejan los hilos de este Programa; aunque en realidad como personaje propio de este “bando” tenemos a Kinpatsu Sakamochi. Un personaje que, según él, es profesor; aunque es algo evidentemente dudoso de creer; cumple muy bien su rol como encargado de llevar este tipo de atrocidad inhumana y desalmada… Dudo que cualquier padre quisiera tenerle como docente de sus hijos. Eso sí, por más que he llegado a odiarlo e incluso temerlo, me agradó como desempeña su rol antagonista dentro de la naturaleza marcada de esa sociedad.

En general, a pesar de su extensión de páginas y el dilatado elenco, la historia es en verdad tan ágil como intensa, expectante al final de cada capítulo (los cuales siempre terminan con “quedan X estudiantes, siendo claro está el 42 hasta que empiezan a rodar, medio literal y medio figuradamente, las cabezas de estos). Sólo cabe recalcar que esta novela puede dañar la sensibilidad de más de un lector no sólo por la crueldad que destila, sino también por la exposición detallada de algunas escenas, las cuales no se desprenderían de los adjetivos de sangrientas y violentas, hasta tal punto que haría ruborizar a Los Juegos del Hambre. He de confesar que, respecto a la explicitad, hubo un momento en uno de los capítulos más próximos al final que me obligué a leer con alguna que otra pausa y tratando de no imaginármelo demasiado cada vez que sentía subírseme la bilis. Ya de por sí es un libro impactante, pero habrá más de un momento en que más de un lector deba sacar entereza para desentrañar Battle Royale de cabo a rabo.

En cuanto al desenlace, me satisfació, quizás un poco previsible, o que al menos la mayoría de lectores podría autosugestionarse por lo que se podría esperar o desear en la mayoría de los casos. Eso sí, se desarrolla sin perder la fuerza y la emotividad exudada a lo largo de cada capítulo. El epílogo me dejó un tanto perturbado, no insatisfecho pero que sí me resulta un tanto abierto hasta tal punto que hubiera preferido que se atara mejor más de un cabo, pero que quizás de haber sido así no habría resultado tan agradable de leer.

Alguno puede que se pregunte si daré mi opinión sobre sus similitudes con Los Juegos del Hambre. Puede que dedique una entrada para ello en el futuro, cuando me vea motivado. Eso sí, quienes hayan leído la obra de Collins, diré que la expresión “pura casualidad” podría quedarle dos o cuatro tallas pequeña en este caso ante un generosísimo manojo de detalles descarados que se puede encontrar entre dos obras con cerca de una década separando sus fechas de publicación en sus respectivos países de origen. Sinceramente, recomiendo a los fans de la historia de Katniss Everdeen que le den una oportunidad a Battel Royale para comprobarlo por ellos mismos.

Conclusión: Un claro ejemplo de hasta que punto puede llegar la deshumanización en una sociedad como la que nos presenta el autor de esta obra. ¿Serías capaz de conocer el Programa y la inevitable carnicería que desencadena? ¿Crees que tú y, en especial, tu alma sobrevivíais a esta experiencia? Quizás una buena obra para poner a prueba nuestra propia sensibilidad y tratar de no olvidarla.

Mi valoración global: 4,5/5



miércoles, 24 de diciembre de 2014

Merry Christmas!!

¡Hola a tod@s, amig@s de Salteado de Palabras!

Primero, que no he podido hacerlo entre una cosa y otra, con el tiempo justo para subir alguna reseña, es dar la bienvenida a Adriana Lahuerta y a Laura (esta última, recuerdo que ya me seguía en mi desaparecido blog anterior, lo que me llena de alegría de que aún quiera seguir mis pasos en Blogger, je, je). Espero que estas primeras seguidoras, al igual que los que vayan llegando, disfruten de lo que vaya compartiendo poco a poco aquí.

Sé que dije que me lo tomaría con cierta calma, pero me habría gustado ser algo más dinámico con las reseñas y empezar a subir relatos de cosecha propia, además de alguna cosa que otra. Espero este 2015 tenga más facilidad para dedicarle tiempo al Desván, aunque puedo decir que tengo algo que contar de mi actividad como novelista novel, pero que tampoco he podido compartirlo estos días por una cosa y otra. Pero a la vuelta de unas vacaciones familiares prometo contároslo.

Bueno, Iago, no te andes por las ramas, que el verdadero motivo de esta entrada es otro…

Hoy, Nochebuena para algunos, o víspera de Navidad para otros, 24 de diciembre, os deseo feliz Navidad. Sé que habréis sido buen@s chic@s y que Santa os dejará muchos regalos (seguramente, algún libro que otro, je, je). También os deseo una buena salida y entrada de año (cuidado con las uvas en las campanadas) y que los Reyes Magos os traigan más regalos.

Y recordad, para Salteado de Palabras el mejor regalo… ¡Sois vosotr@s!





miércoles, 17 de diciembre de 2014

Crítica personal: Cazadores de Sombras 3 Ciudad de Cristal

Título: Cazadores de Sombras 3 – Ciudad de Cristal
Título original: The Mortal Instruments 2 – City of Glass
Autora: Cassandra Clare
Editado en España por: Destino

Sinopsis:
Para salvar la vida de su madre, Clary debe viajar hasta la Ciudad de Cristal, el hogar ancestral de los cazadores de sombras. Por si fuera poco, Jace no quiere que vaya y Simon ha sido encarcelado por los propios Cazadores de Sombras, que no se fían de un vampiro resistente al sol. Mientras, Clary traba amistad con Sebastián, un misterioso cazador de sombras que se alía con ella. Valentine está dispuesto a acabar con todos los cazadores de sombras: la única opción que les queda a éstos es aliarse con sus mortales enemigos pero ¿podrán hombres lobo, vampiros y otras criaturas del submundo dejar a un lado sus diferencias con los cazadores de sombras?

Crítica personal (puede haber spoilers):

Como es una continuación, será muy inevitable que revele lo que puede considerarse ya sabido para los que leyeron la anterior parte. Si te adentras en esta reseña, tenlo en cuenta.

Este tercer capítulo de Cazadores de Sombras es un clímax  en toda regla para el arco argumental que se fue macerando desde el comienzo de este universo creado por Cassandra Clare. Un libro con muchas revelaciones y sorpresas, con nuevas incorporaciones al elenco y el regreso de viejos conocidos, además de un escenario desconocido y completamente ficticio que dista del utilizado en los libros previos: Idris, la patria de los cazadores de sombras, principalmente en la ciudad de Alacante, cuyo apodo da nombre al presente libro.

Clary necesitará ir a Idris, donde podrá encontrar por fin el remedio que conseguirá sacar a su madre del extraño coma en el que se encuentra desde el final de Ciudad de Hueso, según lo que le cuenta Madeleine Bellefleur, vieja amiga de Jocelyn. Por su parte Jace estará en contra de que ella viaje a Alacante por las posibles acciones de La Clave, no sólo por ser también hija de Valentine, sino por las poderosas y únicas cualidades que ella posee sobre las Marcas y que ningún otro nefilim es capaz, y él tratará por todos los medios de que su hermana permanezca en Nueva York. Además, el hecho de ser un vampiro diurno traerá más problemas aún a Simon.
Sin embargo, nada parecerá seguir con fidelidad los deseos y planes de cada uno de los personajes implicados en esta trama, por más que vuelquen su voluntad y sus esfuerzos en ello, ante los caprichos del destino y de la pluma de la autora. El nuevo escenario en el que se moverán será un imán que originará una vorágine absorbente; allí será donde Valentine Morgenstern mostrará sus últimas y más peligrosas y calculadas cartas para ganar la partida tanto a Subterráneos como a sus hermanos cazadores de sombras que no comparten sus delirantes ideales; allí será donde los sentimientos de los personajes principales, unos más que otros, arderán y chocarán en el fragor de la crisis que parece encaminarse hacia un conflicto en el que se jugarán el todo o el nada; allí será donde la muerte dejará asomar un pie en busca de recoger su siembra para un buen festín; y allí será donde nadie parecerá estar del todo a salvo ni nada podrá darse por seguro lo más mínimo.

Esta parte de los Instrumentos Mortales no decae en absoluto, más al contrario, sigue a la altura de la estela dejada por sus predecesores. Nos encontramos con una historia más madura pero con gran cantidad de esa frescura de Ciudad de Hueso, donde cabos sueltos (tanto de este libro en sí como de los libros anteriores) terminan de atarse entre revelaciones, giros argumentales, novedades, expectaciones y sorpresas para el lector.
La amenaza de Valentine afecta tanto a todos los Subterráneos como los cazadores de sombras que no comparten sus puntos de vista ni sus preceptos y aspiraciones, y en consecuencia a los mundanos y nuestro mundo en sí; y si alguno pensaba que este antagonista había tocado techo en Ciudad de Cenizas, se equivocaba por completo, porque el que lideró años atrás El Círculo mostrará aquí su máximo exponente sin importar recursos e incluso las aberraciones más abominables y denigraciones más delirantes.
Pero más allá de los planes de Valentine, para la mayoría de sus jóvenes personajes sus temas personales (y sobre todo sentimentales e incluso existenciales) no dejan de ser menos importantes para ellos a fin y al cabo. Sentimientos infrenables a pesar de que sean un tabú, lealtades que van más allá de todo peligro o padecimiento, dudas que tratar en el fuero interno y vendas que desatar de los ojos y cadenas de las cuales liberarse para ser feliz aunque tu vida pueda acabar cruelmente en cualquier momento.

Cassandra Clare sigue fiel a sí misma. Una trama madurada pero que mantiene gran parte del carisma que destiló en el comienzo de esta aclamada saga. Sus personajes con gancho, una historia bien tejida y la narración de la acción llena de dinamismo, claridad y detalle. Sabe como mantener en vilo hasta llegar casi al final, el mejor momento para la autora de echar toda la carne en el asador e iluminar al lector con lo que nos ha ido mostrando que suele despertar conjeturas.

Clary se volcará en salvar a su madre, pero tanto ella como Jace verán con tormento lo difícil de borrar u olvidar esos sentimientos nacidos antes de que Valentine les abofetease en el primer libro con los lazos fraternales que los une; esas emociones ocultas que los unen son como cuerdas elásticas que por más que se alejen al final acaban encontrándose con fuerza, como un dulce y deseado veneno que nunca podrán probar y que deberán desengancharse sin saber el modo (y en el fondo sin querer encontrarlo) para evitar destruirse tanto mutuamente como así mismo.
En Alacante veremos al resto de secundarios importantes, donde tendrán sus momentos de protagonismo y que protagonizarán secundarios pero memorables momentos que a más de un@ deleitará (en especial relacionados con la historia entre Alec y Magnus). Además del resto de la familia Lightwood que ya se dejaron ver en Ciudad de Ceniza, entre algunos viejos conocidos.
Por supuesto, tenemos novedades, algunos casos (por ejemplo, Amatis) muy estrechamente ligados a personajes principales. Entre las nuevas caras están los Penhallow, una de las familias más ricas entre los nefilim, en cuyo seno tenemos a Aline, una joven que creo que no caerá en mucha gracia a más de uno,  (los anti-Isabelle tendrán en ella una nueva presa).
Pero entre los nuevos personajes uno que llevará mucho peso y al que habrá que tener cuenta, y que incluso sorprenderá, es el que ocupa la portada: Sebastian, primo de Aline. A primera vista un personaje similar pero a la vez discordante si se le compara con Jace; pareciéndose a este en su encanto y de ser un cazador de sombras prometedor, pero contrarios tanto en físico, ojos y cabello negros a diferencia de los dorados del adoptado Lightwood, como en personalidad también, por lo correcto, carente de descaro excesivo, calmado y cortés que es, un personaje que se muestra como un lago sereno y apacible, demasiado sereno y apacible...

Ciudad de Cristal se vuelve una carrera más frenética y desesperada desde su comienzo con respecto a Ciudad de Hueso; un clímax a una batalla incierta en la al final se jugará todo y más, a una amenaza que no conoce límites, a sentimientos y emociones que girarán con mayor ímpetu en la gran mayoría de sus personajes. Las sorpresas no faltan en este tercer libro, así como las revelaciones, los giros inesperados, así como los misterios que ven la luz finalmente. No cabe la menor duda de que la autora sabe poner en vilo al lector hasta las últimas páginas, y aquí hace un trabajo arrolladoramente soberbio.

Sobre el desenlace, no diré gran cosa porque es digno de ser leído si te has animado a adentrarte en el mundo de los cazadores de sombras, sólo que es un gran final, con cosas que a lo mejor no gusten tanto pero otras que sí que se equilibre para ser un desenlace memorable en una obra de su género. Perfectamente podría haberse quedado aquí la historia de Clary, para muchos lectores habría sido lo ideal, pero lo que ocurre a partir de Ciudad de los Ángeles Caídos vale la pena que Cassandra Clare estirase más la historia, además de que vemos aquí ciertos enlaces sutiles que la ligan a Los Orígenes y que seguiremos viendo y acumulando en los libros posteriores.

Para terminar, y no menos importante, su portada: como siempre, un dulce para la vista, en la cual nos presenta a Sebastian. Podemos ver como se evoca a Nueva York, escenario que esta vez tiene menor presencia y peso en la historia, pero con un toque cristalino acorde con Alacante, como si de algún modo se fundiesen sendos escenarios en los que se mueven los personajes en este libro.

Conclusión: Ciudad de Cristal es un excelente broche final a un arco argumental, e incluso un perfecto desenlace a una saga si se hubiese quedado aquí como muchos opinan, pero que se ha convertido en el mejor preludio para los tres libros que continuarán un poco más la historia de Clary, Jace y demás personajes que han ido creciendo como personas desde Ciudad de Hueso, que seguirán su camino y evolución hasta el final de los tres libros posteriores.


Mi valoración global: 5/5


viernes, 12 de diciembre de 2014

Crítica personal: Laura y el Misterio de la Isla de las Gaviotas

Título: Laura y el Misterio de la Isla de las Gaviotas
Autores: Javier Holgado y Carlos Vila
Editado en España por: Plaza Janes

Sinopsis:

Tras una boda desastrosa, la joven Laura Lebrel se prepara para la luna de miel. Pero cuando su madre le confiesa que se ha equivocado con la reserva del viaje, no le queda más remedio que aceptar la propuesta de su marido, Jacobo, y pasar unos días en un acogedor balneario recién inaugurado en una pequeña isla del Cantábrico.
Cuando los primeros huéspedes llegan al hotel, una violenta tormenta los deja incomunicados. Ninguno de ellos sabe que el objetivo de la directora va más allá de rehacer una vida marcada por la tragedia en este lugar aislado; también pretende averiguar el motivo por el que esa misteriosa isla aparece en sus pesadillas, una y otra vez, desde hace años. Todas las visiones giran en torno a una mujer, un faro y un crimen del pasado… O tal vez de un futuro inmediato.
Laura y Jacobo jamás olvidarán su viaje de novios, aunque por motivos muy diferentes de los que ellos imaginan.
Porque el hotel esconde un horrible secreto del pasado.
Porque ninguno de los huéspedes ha llegado allí por casualidad.
Porque nada en la Isla de las Gaviotas es lo que parece.

Crítica personal (puede haber spoilers):

La extraña muerte de una ornitóloga en 1984. Veinte años más tarde, una joven empresaria hostelera, tras un nefasto fracaso en sus actividades, consigue de manera fortuita remontar un nuevo negocio en forma de hotel-balneario… Ambos hechos distantes en el tiempo están unidos por un único espacio: La Isla de las Gaviotas, conocida así por los lugareños de esa región cantabra.
Un hombre recién salido de prisión con su vida personal en una precaria cuerda floja; una experta en arte versada en conseguir suculentas obras con las que comerciar posteriormente sin reparar en los medios, incluyendo la seducción; el candidato favorito a la alcaldía de Madrid, considerado un hombre intachable por más que le pese a su opositor en las inminentes elecciones; una mujer que se ve recibiendo un revés de la misma suerte que la llevó a casarse con uno de los empresarios más poderosos de Madrid, cuando indaga en las infidelidades de las que ella es víctima, viéndose ante la necesidad de agarrarse a toda posibilidad para evitar que se disipe esa nube de prosperidad que creía segura bajo sus pies; un experto en temas paranormales que, entre programa y programa, realiza tareas para particulares que creen sentir presencias del más allá en sus casas; y un cocinero cuyas ganas de vivir se consumen ante lo poco que logra levantar cabeza, considerando demasiado a fondo la posibilidad de cortar todo por lo sano… Personas muy distintas en todo, piezas que a simple vista no encajarían de ninguna manera, pero cuyos destinos les guiará a un mismo lugar: La Isla de las Gaviotas, tan plagada de estas aves, con su viejo faro testigo de un suceso atroz y un balneario que abrirá sus puertas pronto.
Y por último, Laura y Jacobo, jóvenes inspectores de policía cuya relación empezó en sus años de instrucción en la academia, van a contraer matrimonio; ambos tan llenos de ilusiones pero destinados a un desastre de nupcias de principio a fin, la cual podría incluso costarles sus aspiraciones profesionales en el cuerpo. Y para mayor inri, Maribel, la madre de Laura, encargada de las reservas de la luna de miel de la pareja, mete la para del todo para no brindarles ese típico e idílico viaje de novios al Caribe para acabar yendo a un destino muy distinto: al nuevo balneario en la Isla de las Gaviotas… Laura no será consciente de lo inolvidable que será ese primer viaje de su matrimonio, porque no sólo se verá salpicada por un crimen presente y los ecos de otro misterio veinte años atrás, sino también habrá algo siniestro e infame que parece concienzudamente enterrado más atrás en el tiempo…
Todos estos factores se mezclarán para dar vida a un misterio digno de sondar si se sabe disfrutar de este tipo de intriga policiaca.

Para quienes conozcan (y disfruten con) la serie de televisión Los Misterios de Laura, creo que esta novela podría considerarse una lectura obligada de la que no se arrepentirán. Si no la conocías o sí pero no te animaste, quizás sea el momento de brindarle el beneficio de la duda siempre que te interese un poco por lo menos su temática (y quizás te espolee a conocer la serie).
Podría considerarse este libro como una especie de “precuela”, la cual brindará mucha información extra a quienes han visualizado las tres temporadas que consta la serie a día de hoy, donde puede explicarnos algunos pequeños detalles de sus protagonistas. Sin embargo, y antes de que se arrepientan los que sean nuevos en los casos de la inspectora Lebrel del Bosque, está escrito de tal forma que no aporte verdaderos spoilers a los espectadores potenciales. En este aspecto los autores han sabido hacer un trabajo excelente y delicado.
Nos complementa algo más del pasado de Laura, diez años atrás con respecto al capítulo piloto de la serie. Y así, de algún modo, este caso se convierte en un punto de encuentro de las encrucijadas de todo el elenco principal, que más tarde seguirán una misma profesión por un mismo rumbo, a la par que nos adentra en un caso que no tiene el menor desperdicio.

Los autores son los propios guionistas de la serie, por tanto nos encontramos con unos narradores que la conocen “al dedillo” y que podría considerarse mucho más oficial que otras obras narrativas basadas en series o películas que, incluso respaldas por la palabra “oficial”, no son escritas por sus creadores. Y el trabajo que Holgado y Vila han realizado codo con codo es digno de alabanza, porque no sólo consigue ambientar la mente del lector con la pericia con la que influye al espectador en la serie, sino que son capaces de hacer sentir al lector ya familiarizado con ésta como si se estuviese visualizando un capítulo, aunque puede que con más intensidad y profundidad aún si cabe que en cualquiera de estos. Puede que hable influenciado como fan incondicional de la serie, pero leyendo a Laura, Jacobo, e incluso la escasa participación de Maribel, me era demasiado fácil escuchar y ver en acción en mi cabeza a María Pujalte, Fernando Guillén-Cuervo, Beatriz Carvajal y demás actores que dan vida en la pequeña pantalla al elenco habitual. En definitiva, una escritura clara pero profunda circundada del suficiente atractivo para no soltar sus páginas tan fácilmente.
Pero más allá de la seriedad que implica crímenes como el asesinato, de encontrarte circundado personas que podría ser un infame asesino pero incapaz de descubrir a priori quién es, o de la tensión que supone todo lo que viven en el oficio de sus protagonistas, el humor inteligente (apartado del surrealista más propio de comedias) también ha sido importado de la televisión a las líneas. Antes de iniciar esta lectura, consideré que serían menos certeras las situaciones que nos roba una sonrisa, tan propias de la serie, que leyéndolas produjeran el mismo resultado que los actores y las cámaras eran capaces; y para mi grata sorpresa, mi equivoqué al respecto. Porque ha pesar de su naturaleza policíaca, Laura y el Misterio de la Isla de las Gaviotas transmite la naturaleza propia de las tres temporadas emitidas hasta la fecha, incluso en este aspecto.

En esta historia (la cual está dividida en distintas partes: el prólogo, acontecido veinte años atrás; una primera parte titulada Los Invitados, que nos adentra en la que será la dueña del balneario en la Isla de las Gaviotas, incluidos Laura y Jacobo con su caótica boda; una segunda parte, titulada como el lugar donde se desarrolla los acontecimientos principales de la novela, agrupándose a su vez los capítulos en cuatro días; y finalmente un Epílogo en el que se zanca finalmente este misterio y lo que ocurre después) nos encontramos dos grupos de personajes bien definidos, como ocurre con la serie. Por un lado, los que tienen el deber de esclarecer el misterio, esta vez de una manera caprichosamente fortuita; por otro, el asesino de rigor y los demás que forman parte de esta intriga, que por lógica se convierten de manera potencial tanto en sospechosos como en siguientes víctimas.
Aunque más joven, Laura no dista respecto a su “presente”. Una mujer que se puede tachar fácilmente de simplona, de carácter sencillo, víctima habitual de su gula, con magnetismo a las situaciones comprometidas y una maruja adicta a la telenovela Desheredada. Pero a pesar de estas singularidades que por lógica la harían, a ojos ajenos, alguien imposible de pertenecer al cuerpo nacional de policía capaz de meter entre rejas al menos sutil de los asesinos, el lector descubrirá, como en la serie, todo lo que la convierte en una inspectora infalible. Dotes de observación, mente ágil, o una resolución que puede llegar a ser tan temeraria como exitosa, son a penas algunas de las que posee que le permitirían codearse con Holmes, Poirot o Colombo con la cabeza bien alta (algo que de todos modos debería hacer, dada a su estatura más bien baja). Quizás un aspecto que se sonda un poco más a fondo en esta novela respecto a la serie es su amor por Jacobo, maximizado por la ilusión de esa nueva etapa de sus vidas ahora en común y el futuro más allá del “sí, quiero”.
Aquí el marido de la inspectora Lebrel es un hombre que trata (y con todo el éxito posible) las situaciones complicadas con todo el temple que puede llegar a explotar, intentando tenerlas bajo control dentro de sus capacidades. Entregado a su deber policial con la misma devoción que vuelca a su ahora esposa, a la cual trata de infundirle todo el optimismo del que es capaz, en especial tras el desastre de boda que viven. En cambio, su relación con Martín se basa en la cordialidad a base de esfuerzo. Jacobo es, para muchos, alguien potencial para dirigir una comisaría en un futuro cercano… siempre que la adversidad no trunque esta aspiración.
Si Laura es el cerebro, Martín en cambio tira más al cuerpo. Atractivo y conocedor sobrado de esta virtud, la cual exprime bien a la hora de cortejar a toda mujer de buen ver; sin ser consciente, por más que la protagonista le advierte, de los problemas que puede arrastrarle su afán de seducción con el sexo opuesto, y más si son relacionadas con los casos en los que se embarca. No tan brillante como la protagonista que da nombre a la serie, pero igual de volcado y apasionado en su oficio y dispuesto a la acción y a la investigación como el que más. Lo más peculiar de Martín es su relación con Laura, una amistad muy cerrada y cómplice, sobre todo cuando trabajan en equipo; y esto no ayuda a reducir esas asperezas que mantiene con Jacobo.
Veremos también a otras caras conocidas de la serie, como la madre y la hermana menor de Laura, siendo la primera un personaje tan singular como su primogénita. Pero sin duda, a destacar el papel que aquí juegan Lydia y Cuevas, quienes conoceremos también parte de sus vidas diez años atrás; ambos aportan su soporte a la trama, complementándola, de manera muy propicia teniendo en cuenta su peso casi secundario en la serie de televisión. Dos personas tan diferentes, ella siempre impoluta, formal, seria y profesional en extremo; él casi tan patoso como Laura y todo un Frisi experto en informática… una combinación peligrosa y arriesgada que llegará a sorprender.
Entre tantos implicados en el caso (y no sólo los que hacen acto de presencia en la Isla de las Gaviotas), con personas tan dispares para formar un grupo bastante variopinto, yo haría mención de Emilia. Por un lado, una traición de su socio y la ruina de su negocio; y por otro, extraños sueños y visiones sobre una isla plagada de gaviotas que llevan acosando su mente desde hace mucho tiempo atrás. Pero a pesar de ello, resulta una mujer con encanto y carisma dentro de su carácter humilde y cordial. Jamás pensó que encontraría aquella isla que ve con detalle en su mente sin haber estado nunca allí, y que decida retomar su actividad empresarial en aquel lugar tan perturbador para ella; casi resultando una polilla que se afana en lanzarse al fuego por una inexplicable atracción que, bien encaminado a este símil, puede llegar a resultar fatal… y no sólo para ella misma. El lector deberá prestarle mucha atención.
Y ese fugaz personaje que es Susana, la ornitóloga asesinada en los ochenta en aquella isla. Aunque participativamente sólo la vemos en el prólogo, será una figura importante y sutilmente mentada por el atroz crimen del que fue eje y que no se borra del todo del recuerdo de los lugareños. Y a medida que se aproxima el desenlace será, a todas luces, sumamente relevante.

La historia, en general, está bastante bien, intrigante hasta prácticamente el final, con giros inesperados, siendo una lectura más atractiva de lo que pueda llegar a impresionar sus más de quinientas páginas. Aunque la trama llega a desarrollarse desde distintas perspectivas (siendo el eje principal lo que ocurre en la Isla de las Gaviotas), todo prosigue con armonía a medida que los velos de misterios van cayendo para esclarecer el quid de todas las cuestiones.
Su desenlace, aunque bastante bueno y a la altura de la serie, no terminó de contentarme al cien por cien; pues me encontré con pequeños detalles que, por un lado, rozan a mi parecer el calificativo de estrambótico, y por otro, algún detalle que lleva a la incoherencia con respecto a la serie. Pero aún así, este caso raya sobradamente mis elevadas expectativas.

Conclusión: Una precuela para los fans de la serie, o una oportunidad distinta de conocer esta última a través de la narrativa. Los autores/guionistas han concebido una novela a la altura de todos los aspectos de una bien entretenida producción llena de enigmas, investigación policial, acción y el oportuno toque de humor. El que posiblemente sea el primer gran caso de la inspectora Laura Lebrel del Bosque nos muestra que esta peculiar defensora real de la ley ya apuntaba alto sin vanaglorias ni pretensiones. ¿Tienes ganas de descubrir que pasa con la Isla de las Gaviotas?

Mi valoración global: 4,5/5



miércoles, 26 de noviembre de 2014

Crítica personal: Cazadores de sombras 2 Ciudad de Ceniza

Título: Cazadores de Sombras 2 – Ciudad de Ceniza
Título original: The Mortal Instruments 2 – City of Ashes
Autora: Cassandra Clare
Editado en España por: Destino

Sinopsis:
Clary desearía que su vida volviera a la normalidad. Si pudiera dejar atrás el mundo de los cazadores de sombras, tendría más tiempo para Simon, su mejor amigo, que se está convirtiendo en algo más... Pero el mundo subterráneo que acaba de descubrir no está preparado para dejarla ir; en especial el apuesto y exasperante Jace...
Para Complicar las cosas, una ola de asesinatos sacude la ciudad. Clary cree que Valentine está detrás de esas muertes, pero ¿cómo podrá detenerle si Jace parece dispuesto a traicionar todo en lo que cree para ayudar a su padre?

Crítica personal (puede haber spoilers):
Como es una continuación, será muy inevitable que revele lo que puede considerarse ya sabido para los que leyeron la anterior parte. Si te adentras en esta reseña, tenlo en cuenta.

En este segundo libro nos sumergiremos más todavía en ese mundo que los mundanos permanecemos en la feliz ignorancia de esa realidad que nos acompaña desde hace siglos; pero sobre todo nos adentra en los acontecimientos que están por venir tras el final de su antecesor, con cabos sueltos, ansias de saber más y revelaciones que impactaron en sus últimos capítulos.

Clary bregará con la frustración de ver a su madre en el estado que la encontró tras el final de Ciudad de Hueso, además de asimilar, o más bien convencerse a sí misma, el hecho de que Jace sea su hermano. Por suerte tiene a Luke velando tanto por ella como por Jocelyn, para Clary sigue siendo el mismo de siempre aún después de saber su naturaleza licántropa. Pero el mayor dilema para la pelirroja será el cada vez más palpable triángulo amoroso del cual ella es punta cúspide; su amistad con Simon está tomando una nueva visión tras enfocar esa relación desde otra lente distinta a la siempre usada, pero le cuesta apagar del todo aquellos sentimientos por Jace nacidos antes de la revelación tan caprichosa como cruel del destino sobre los lazos fraternales que los unen.
Por su parte, Jace tendrá sus guerras personales, tirando a veces de su propio cliché de chico temerario y algo autodestructivo, causando en algún momento daño colateral tanto sobre sus seres cercanos como a cualquier desconocido incauto peligrosamente cerca de él. Tras descubrir la verdad sobre su padre, quien fingió su propia muerte, haciéndole creer que era Michael Wayland, se enfrentarán los sentimientos de su niñez con lo que objetivamente significa el nombre de Valentine. Además afrontará el recelo de la Clave por ser él hijo de quien es y la posibilidad de que su padre le hubiese mandado al Instituto de Nueva York con los Lightwood como espía desde el principio.
Además, Simon se ve más inmerso en el mundo de los cazadores de sombras y los Subterráneos en pos de estar junto a Clary, a la par que se aferra a esa más que factible posibilidad de que su amor de toda la vida sea correspondido... pero en muchos aspectos, ni él mismo se lo puede imaginar, su vida dará un cambio más que notorio.
Pero al margen de los dilemas propios de estos adolescentes, está también la ola de asesinatos en la ciudad, con un motivo significativo que hace preocupar a la Clave al haber víctimas entre los pertenecientes a los Subterráneos, y este hecho es un claro peligro, entre otras cosas, para Los Acuerdos. Los tiros de las sospechas apuntan directo a Valentine una vez confirmado que no estaba muerto como siempre habían creído, y que de nuevo regresa para ser un problema grave, ya de por sí por ser quien es y por los actos que cometió en el pasado, además por tener en su poder la hasta entonces desaparecida Copa Mortal, así como el uso y los fines que hizo con ella.

Ciudad de Ceniza no ha defraudado mis expectativas tras disfrutar de Ciudad de Hueso, encajándose con mucha armonía el lado romántico y juvenil de su elenco principal con la trama que gira sobre los peligros a los que se enfrentan día a día los nefilim. Retomamos la vida de Clary asimilando ésta en lo posible esa realidad velada a ella durante años a la que en verdad había pertenecido, haciéndose a la idea de ese mal chiste del destino de que el chico del que se había enamorado resulte ser su hermano, que su madre esté en coma y que se encuentre con un padre que siempre había considerado muerto y al que odia con toda su alma. Intentará mantener una parte de su vida mundana y normal en Simon, por el cual empieza a titubear de su sentimiento de larga y sincera amistad. Sin embargo, todo lo mundano en su entorno parece destinado a desaparecer.
Los sucesos causados por Valentine y el uso que hizo éste de la Copa Mortal en el final del anterior libro no han sido más que el principio. El antagonista de esta historia no dará su brazo a torcer, dispuesto a culminar sus metas, ideales y delirios de grandeza de toda la vida, sin importar sus fracasos del pasado tanto en Alacante años atrás como unos días antes en Renwick.

Este libro mantiene la chispa que pude sentir en el anterior, pero que también va tomando los primeros matices que lo convierte en una historia algo más avanzada, definida, cruda, madura e incluso oscura a la par que fresca, amena y vertiginosa. Nos sigue dando a conocer todo lo relacionado con cazadores de sombras, Subterráneos, demonios y demás sobre la marcha, a la par que se fermentan las relaciones personales de sus protagonistas entre las crisis que se ven sumidos, mientras las intrigas se maceran para servirse como plato final de este capítulo de la saga.
Siempre presente el estilo de Cassandra Clare, tan atractivo, dinámico y absorbente a mi parecer. El detalle y la descripción en su justa medida, la profundidad de sus personajes tanto en personalidad como emociones, sabiendo ubicar con pericia y armonía los momentos que pueden resultar divertidos o de robarte una sonrisa con otras situaciones más llenas de tensión, intriga y emoción. Y, como siempre, nos adentra en un viaje en el que va soltándonos muchas piezas que parecen no encajar hasta llegar al último tramo el camino, cuando empieza a tomar todo su sentido.
Además, aquí ya contamos con un malo, una amenaza real con nombre y rostro; pero Cassy ha logrado crear en Valentine un antagonista que en el cual encontramos uno de la vieja escuela de siempre con algo distinto que se ha ganado un pulgar arriba en mi lista de villanos preferidos.

Clary irá defendiéndose con las costumbres nefilim; aún verde en lo marcial por su nula instrucción pero esta apasionada del dibujo tirará más hacia las Marcas; tenedla en cuenta cuando tenga estela en mano. No se desasirá de su arrojada temeridad con lo que le es importante; aunque aquí descubrirá que los sentimientos son fáciles de confundir, imposibles de borrar, domar o forzar.
Jace también se mantiene igual pero con su punto de evolución. Seguirá con su picardía difícil de amedrentar; quizás la excepción a su coraza de indómita insolencia sea Valentine. Parece salido del típico patrón de guaperas con mucha picardía y poco pudor, a veces dañino tanto para los demás como para sí mismo; pero tiene algo que se gana mejor al lector con respecto a personajes similares a él. Además, hay cualidades, emociones y actos de Jace que sorprenderán al lector.
Simon juega aquí un papel más relevante, algo hará cambiar su vida de manera radical e irreversible para sorpresa del lector que pueda acabar con el alma en vilo. A pesar de todo lo que le ocurre en este libro, eso no borrará esa personalidad que le ha convertido en uno de mis personajes predilectos de la saga. Un joven que desprende una fuerza que puede sorprender tanto a sus compañeros de elenco como al lector. Muestra una perseverancia y un tesón que a veces rozan un poco de ser excesivos y que en ocasiones le ciega ante lo evidente que está ante sus ojos.
Isabelle no hace un papel demasiado destacable en esta segunda parte pero sigue bien en su línea (algo que me gusta), al igual que Alec y Magnus, aunque éstos dos tienen sus matices algo destacables por lo que se traen ellos entre manos. Cassy explotará más el personaje de Luke a partir de este capítulo de la saga, y de Valentine diré que es un 3M (Malo Muy Maloso) bastante interesante, de los de siempre pero a su vez con algo especial, directo pero confuso, pérfido y elegante, aunque sea un antagonista reconocido y visible es motivo de turbación para los personajes y el lector. También reaparecerá Raphael Santiago, líder del clan de vampiros de Nueva York.
Entre las novedades tenemos a Maia, una chica lobo con buen trasfondo y cierto papel en este libro. También conoceremos al resto de los Lightwood tras su regreso de Idris, Robert y Maryse dirigen el Instituto, aunque ella, una mujer interesante y de carácter, suele eclipsar a su cónyuge en protagonismo y voz cantante, incluso en sus funciones familiares como “laborales”; Max, el benjamín, no tiene un gran papel pero me pareció un niño simpático que idolatra y adora a su hermano adoptivo Jace. También conoceremos mejor a la raza tan encantadora como pérfida de las hadas, en particular a su soberana; la Reina Seelie, personaje a tener en cuenta incluso tras Ciudad de Ceniza, es el claro ejemplo de una rosa hermosa que si te descuidas te clavará sus espinas de la manera más socarrona posible. Por último, será muy relevante en este libro y que da mucho juego es la figura de la Inquisidora Imogen Herondile, aunque esté en el bando de los buenos uno puede llegar a odiarla, asquearla, temerla y, en cierto sentido, adorarla; una mujer mayor pero fuerte, de mente y miras demasiado rectas y cerradas, así como de flexibilidad a penas perceptible. Creo que cualquiera, a pesar de cómo es ella, acabará disfrutando a la hora de leerla.

Ciudad de Ceniza tened despliega acción como mínimo a la altura de su predecesor, además de buenas dosis de romance a raudales pero sin causar un riesgo considerable de diabetes aguda. Sus personajes y su trama son muy capaces de atrapar irremediablemente al lector si éste conecta de verdad con lo que atesora sus páginas. Lógicamente, teniendo en cuenta el título original de la saga, aquí tendrá su aparición y relevancia el siguiente de los tres Objetos Mortales. Del título de este segundo libro en sí creo que se entenderá al final, aunque para mí veo cierto vínculo con el capítulo 10 “Un lugar bonito e íntimo”... quien lo haya leído o vaya a leerlo, quizás piense igual que yo.
Un final estupendo que da mucho juego para su continuación, que despierta ganas de más, con cabos sueltos, asuntos aún por terminar y algo que veremos en los últimos segundos de lectura de este libro. No me ha defraudado, como digo más arriba, volando justo a la altura de su predecesor y que está claro que no siempre las segundas partes son malas.

La portada, como siempre, cumple su cometido de manera soberbia, mostrándonos esta vez a Jace con torso al descubierto y plagado de Marcas. De nuevo el mismo patrón en general de su diseño, con la vista de grandes edificios que evocan a Nueva York, los tonos dorados y algo verdosos de ésta son perfectos para el personaje reflejado en ella.

Conclusión: Ciudad de Ceniza es una excelente continuación que al terminar su lectura promete más para el que va después. Sorprendente y expectante hasta literalmente sus últimas palabras. Llegados a esta altura de la saga, uno la amará o le será indiferente, pero creo que es difícil no rendir las armas a la creatividad de Cassandra Clare.


Mi valoración global: 4,5/5


martes, 18 de noviembre de 2014

Crítica personal: Cómo Seducir a un Hetero

Título: Cómo Seducir a un Hetero
Autor: Diego Manuel Béjar
Editado en España por: Stonewall

Sinopsis:

¿Qué gay no ha se enamorado de un hetero? Eso es lo que le pasa a nuestro impulsivo protagonista, obsesionado con el quiosquero de su barrio. Lo que en un primer momento es un inocente juego toma otro cariz cuando se le presenta la oportunidad de compartir piso con el objeto de su deseo. Antes de que pueda darse cuenta, se verá involucrando a sus amigos en toda una aventura. Ese tórrido verano en Madrid cambiará su vida.

Cómo seducir a un hetero es una entretenida comedia romántica basada en hechos reales. Cargada de ironía, nos lleva a reflexionar sobre nuestras relaciones y nuestras metas.



Crítica personal (puede haber spoilers):

Obra no recomendada para menores de 16 años

La verdad, hacía tiempo que quería estrenarme con este género literario que, desgraciadamente, acaba más bien en la sombra de las inquietudes literarias en general; y finalmente me he lanzado con esta novela de título tan singular. Francamente, fue bastante mejor de lo que podría haberme imaginado a priori.

Tenemos a un protagonista que cae prendado de un quiosquero próximo a su residencia, un flechado certero, al menos en lo físico. Al principio es un enamoramiento sin malicia que no va más allá de las fantasías y los deseos febriles en la intimidad; pero las voraces ansias de nuestro protagonista no parecen conocer límites, sin contentarse con sólo verle con la excusa de comprarle coleccionables por doquier con tal de verle con regularidad. A medida que va grabándose a fuego todos los registros sensoriales posibles de Jorge, el interpelado, nuestro protagonista irá acercándose poco a poco a él con más acecho, hasta el punto de presentarse, como caída del cielo, la oportunidad de compartir piso con él.
Una telaraña de mentiras, al comienzo piadosas, arrastrarán al protagonista en su búsqueda de estar más cerca de Jorge, de conocerle más allá del superficial e insustancial protocolo entre quiosquero y cliente, más allá de esa envoltura corpórea que espolea con ansias su testosterona, de tratar de buscar un resquicio que le brinde ser correspondido a los sentimientos que le profesa en secreto, o al menos poder darse un “buen homenaje” en la cama con él. Hasta tal punto le llevará su fascinación y sus intentos de cortejo, que salpicará con estas mentiras y pantomimas a otras personas, como por ejemplo Sebas, su mejor amigo y antigua pareja.
Lo que no sabe nuestro protagonista es lo delicada que es la línea entre el ideal y la realidad, y lo contrapuestas que pueden ser. Sabrá, entre la rabia y el placer superfluo, que hay que tener cuidado con lo que se pueda desear, y más si quiere conquistar a alguien que no juega en tu mismo equipo…

Cómo Seducir a un Hetero fue una lectura bastante atípica para mí, en cierto grado impactante por sus peculiaridades, con una facilidad por parte del autor de enredar al lector en tantísimas emociones y en diferentes situaciones en ese periplo tan singular del protagonista.
Ya de antemano, nos deja claro en el preámbulo (con desparpajo ácido y certera exposición) que está basado en hechos reales del propio autor (quien él mismo es el protagonista de la novela, aunque nunca manifiesta en sus páginas su nombre, ni real ni modificado como suele ser en este tipo de narrativa); lógicamente, tiene que haber sus pinceladas y cambios para dar mayor interés a la materia prima que es la vivencia personal que modeló para crearla.

Así pues, sumándose la exposición en primera persona por parte del autor/protagonista al grado de veracidad que este aporta, tenemos una obra potencialmente visceral. Esta novela le caracteriza por situaciones preñadas de un humor más bien gamberro, tan certero, a veces muy directo, pero también posee pasajes un tanto perturbadores, que incluso pueden llegar ser tan deprimentemente reales como maliciosamente sarcásticos.
Además de lo que trata la trama en sí, en Cómo Seducir a un Hetero me topé con ironía en estado puro en tantos aspectos, empezando por el entorno LGTB (creo que engrandece al autor el hecho de reírse de uno mismo para poder reírse de los demás con todas las de la ley). En algún momento que otro me ha dado que reflexionar un poco entre tanta sátira desinhibida.
                                                                                                                        
El estilo de Diego Manuel Béjar fue, simplemente, bastante atípico para mí en varios aspectos. Su escritura es bien cuidada, sencilla y profunda a un mismo tiempo. Con un trazo muy canalla y mordaz capítulo tras capítulo que se suma para concebir una historia interesante a la par que amena, siendo bastante fácil de leer. Su prosa rezuma libertad hasta tan punto que, literalmente, no tiene pelos en la lengua ni pudor (pero sin caer en algo sumamente explícito y vulgar) a pesar de ser comedido en su justa medida.

Nuestro protagonista es, claro está, homosexual, descrito como un hombre normal más bien del grupo “bears” según el argot; algo que en buena parte le ayuda a no pregonar por sí mismo su orientación sexual ante el foco de su interés. No es un mal tipo, pero tampoco es un santurrón, simplemente muy humano. Un ejemplar más de la selva gay de Madrid, y como hombre, también tiene sus apetencias por la carne, que sumado al enamoramiento desmedido e idealizado al que se agarra desesperadamente como una lapa tenemos como resultado un personaje muy vívido y un tanto caótico en ciertos aspectos. Ciertamente, uno puede llegar fácilmente a reírse con (y de) él a raíz de las desventuras, penurias y enredos que le llevará su afán; he llegado a empatizar bastante con este peculiar protagonista, sin olvidar algún momento de censura propia a ciertas acciones suyas o poner los ojos en blanco algún momento ante el desespero de sus ardides de amor.
Otro personaje destacable es Sebas, el mejor amigo del protagonista, un tipo de relación poco frecuente de tener con quienes hayan sido tu pareja en el pasado. Un joven alocado (en muchos sentidos del adjetivo) completamente desinhibido, de vida bastante alegre en sus relaciones con los hombres en general. El capricho del corazón de su ex y amigo le empapará bastante, pero a la hora de la verdad cumplirá bien su papel de buen amigo; a la par que conoceremos mejor lo más intrínsico de este personaje con cierto potencial tras su carácter brioso y efervescente, al igual que sondaremos las diferente facetas de su relación con el protagonista, tanto presente como pasada. Posiblemente un personaje que disfruté leyéndolo.
Jorge, a ojos del autor/protagonista/narrador, es el ideal de macho ibérico por así decirlo, más bien alejado del cano de belleza masculina más frecuente en estos tiempos. Para nada lampiño, de rostro varonil, buen cuerpo pero claramente natural, curtido por trabajo y no por horas diarias en un gimnasio o siguiendo una rigurosa dieta. Es un personaje que vamos conociendo a la par que el protagonista lo hace a medida que se estrecha la interacción y la relación entre ambos. Considero que el autor, a todas luces, ha reflejado mucho en Jorge la actitud más estereotipada aunque bastante real del tipo de hombre heterosexual al que vemos pertenecer este quiosquero. En general, me resultó bastante banal, incluso vulgar, con una capacidad tan limitada poco más allá de su lívido.
Estos tres son, a fin de cuentas, los personajes que más relevancia tiene la obra, habiendo unos pocos más que cumplen su puntual papel que aportan consistencia y solidez a esta historia ligera. Entre estos, destacaría a Nando, el último ex del protagonista, que la verdad esperaba algo más de éste para enriquecer la trama pero resulta poco aprovechado como elemento; quizás es que en el hecho real tampoco es que aportara mucho más a la hora de convertirlo en novela.

Uno de los mayores atractivos de este libro son las ilustraciones que preceden a cada capítulo, obra de Gabriel Antille para esta novela. Cada una las cuales refleja acontecimientos que no tardarán en ser leídos por el lector, que además nos ayudará no sólo a ver mejor la escenificación de los hechos Cómo Seducir a un Hetero, sino también a tener una imagen más nítida de sus personajes. Sin duda, un complemento acertado para enriquecer esta edición sencilla pero elegante.

La historia, en general, me gustó. Realidad y ficción bastante balanceadas, con un desarrollo que no me ha dejado indiferente, a lo largo de momentos cómicos, disparatados, desesperados, impactantes y virulentos por doquier. Aunque hubo elemento que, para mi gusto personal, podrían haberse explotado más que otros; puede que el autor hiciera todo lo posible sin variar demasiado la base verídica de la trama.
Su final me agradó, simplemente. Por un lado, resulta muy precipitado y crudo, hasta el punto de dejarme estupefacto el momento más crucial de esta novela. Y su último capítulo puede resultar algo incierto y especulativo, posiblemente esperanzador a su vez según la visión de cada lector. Que su desenlace llegue tajante puede ser algo muy bueno en muchos casos, pero creo que fue un tanto abrupto y que podría haberlo estirado un poco antes de que el final cayera por su titánico peso.

Personalmente, no me extrañaría que algún director se interese por llevar este manuscrito a la gran pantalla, puedes Cómo Seducir a un Hetero es, en verdad, materia prima potencial para el cine español. Ya los comentarios de otros escritores en la contracubierta lo especulan; incluso el propio Diego Béjar deja caer en sus páginas bastante en broma, pero ahí lo deja caer por si cuela… Tiempo al tiempo.

Conclusión: Una comedia divertida, pero también cruda en su justa medida, que no puedes dejar escapar si consideras tu mente lo suficiente abierta para ver como un ejemplar asiduo de Chueca se enamora de un hetero, dispuesto a robarle a San Judas Tadeo el título de “patrón de las causas imposibles”. Toma con una mano la de nuestro anónimo protagonista y con otra la de Sebas para descubrir como termina este peculiar enredo, pues creo que puedes, como mínimo, resultarte entretenido, aunque sea para adentrarte en una narrativa un tanto atípica.


Mi valoración global: 4/5