martes, 17 de marzo de 2015

Oniris Solidario

Hola, amig@s de Salteado de Palabras,

Entre una cosa y otra, esta entrada se ha demorado cerca de tres meses; por lo que me disculpo enormemente.

Me es grato poder compartir algo en lo que mi primera novela, Jennifer en la Tierra de Oniris, ha tenido algo que ver, aunque desde luego no como protagonista de ello, ni mucho menos. Lo que sí me enorgullece es que mi “retoño de papel y tinta” haya podido hacer algo por los demás.

En pleno apogeo de las pasadas fiestas navideñas, la organización Madres Caballas (para los no familiarizados con el término, a los naturales de mi ciudad natal, Ceuta, también se nos conoce por el nombre de dicho pez, al igual que a los malagueños se les conoce como “boquerones”), una organización sin ánimo de lucro promovida por madres y familias de la ciudad, organizó un mercadillo navideño (llevado a cabo en la Biblioteca Pública de Ceuta) con el fin de recaudar fondos para ayudar a las familias más necesitadas de la ciudad en esas fechas.
Una de las actividades para recaudar dichos fondos fue una subasta de libros de autores locales, dedicados y firmados por los mismos. La recaudación de esta subasta se sumaría a la amasada en el citado mercadillo.

Y tanto Jennifer, Faerth, Erico y demás personajes de la Tierra de Oniris, así como un servidor, nos enorgulleció formar parte de esta ayuda a quienes más lo necesitaban en esas fechas. Cuando me telefonearon preguntándome si podía pasarme a dedicar un ejemplar facilitado por la Biblioteca, no necesitaron decírmelo dos veces para que me plantara esa misma tarde para aportar mi granito de arena.



Desde aquí, aunque ellos me hayan mostrado su agradecimiento, soy yo el que les da las gracias a Madres Caballas por hacerme partícipe en su empresa junto a otros autores naturales de Ceuta. Espero que muchos sueños hermosos se hayan forjado con la ayuda de esta asociación las pasada Navidad.
Y del mismo modo, le brindo a esta organización mi apoyo en su causa y en todas las actividades que realizan con todo su corazón.





martes, 10 de marzo de 2015

Crítica personal: Cazadores de Sombras 4 Ciudad de los Ángeles Caídos

Título: Cazadores de Sombras 4 – Ciudad de los Ángeles Caídos
Título original: The Mortal Instruments 4 – City of Fallen Angels
Autora: Cassandra Clare
Editado en España por: Destino

Sinopsis:
Alguien está dando muerte a los Cazadores de Sombras del círculo de Valentine, y esas muertes enemistan de nuevo a los cazadores de sombras con los subterráneos. Sólo Simon, ahora convertido en vampiro, podrá evitar el enfrentamiento. Mientras, Clary y Jace descubrirán un misterio que les llevará a fortalecer su relación o... a destruirla para siempre.
Amor, sangre, traición y venganza... los peligros son mayores que nunca en esta cuarta entrega de la exitosa serie de Cassandra Clare, que retoma la historia donde la dejó Ciudad de Cristal.

Crítica personal (puede haber spoilers):

Como es una continuación, será muy inevitable que revele lo que se considere ya sabido para los que leyeron las anteriores partes. Si te adentras en esta reseña, tenlo en cuenta.

Todo terminó muy bien tras la Guerra Mortal en Alacante, con sus consecuencias buenas y felices, así como sus consecuencias menos buenas y bastante tristes. Un nuevo mundo para nefilim y Subterráneos, una prometedora y más genuina igualdad, el fin de una gran amenaza para todos ellos y los mundanos; y por parte de los personajes principales sentimientos que ya no se pueden considerar tabúes, sinceridades que abren puertas a futuras felicidades, el dolor de los supervivientes por el recuerdo de los que perecieron...
Perfectamente podía haberse quedado ahí, con ciertos cabos un poco flojos pero no del todo suelto que habrían quedado a imaginación abierta del lector, pero que prometía un final bastante dulce pese al toque de amargura. Sin embargo, los lectores nos picamos por esos cabos sueltos e insinuaciones, y no dudó Cassy en seguir con las aventuras de Clary y compañía; quedándose la trilogía de “The Mortal Instruments” en una hexalogía, o dos trilogías conexas, según se mire.

¿En serio es posible que hubiera una amenaza potencial y a tener en cuenta tras la muerte de Valentine Morgenstern? ¿O que el desenlace de Ciudad de Cristal pueda dar un giro rotundo y aún así no despertar un instinto homicida hacia la autora? Pues parece que en este caso, sí.

Clary y Jace pueden amarse y ser una pareja, Luke y Joceline están a punto de dar un gran paso en su reciente relación, el ahora invulnerable Simon se debate entre dos chicas tan diferentes como estupendas, Alec y Magnus imposible que puedan estar mejor, los nefilim y los Subterráneos pueden vivir en una concordia algo más reforzada por lo ocurrido en Idris y los nuevos acuerdos entre todos ellos... ¿Qué falta para darle algo de “chicha” a este idilio tan idílico? Pues ponerle a la ecuación unos cuantos asesinatos de nefilim para complicar la situación en Nueva York, nacientes recelos entre unos y otros ante las posibles evidencias que incriminan a los Hijos de la Noche, el foco de atención que se está volviendo Simon para algunos y turbulencias en las relaciones y dichosas estabilidades en el elenco, como por ejemplo en la pareja estrella de esta saga.
¿Quién dijo que descubrir que no ser hermanos garantiza poder amarse sin andar por un camino angosto y tortuoso lleno de contriciones? Eso es lo que descubrirán Clary y Jace en los inicios formales de esa relación que les era falsamente prohibida, porque algo empieza a inquietar a él tras sus reveladores orígenes verdaderos.
Simon descubrirá también lo complicada que se volverá en verdad su “vida” y lo que deberá adaptarse. No podrá ocultar por mucho más su transformación vampírica a su familia, temiendo la reacción de su madre y su hermana. Descubrirá que aunque se haya vuelto en un serio interés para Isabelle y Maia, su indecisión (quizás aderezada con un poco de cobardía) le arrastrará a un juego a tres bandas de que ellas dos serán totalmente desconocedoras. Y se equivocará igualmente al pensar que podría disfrutar de una existencia tranquila por la Marca de Caín que grabó Clary sobre su frente, porque cierto vampiro sabe bien que la tiene, de lo que podría beneficiarse de su portador para sus propios planes... y habrá otras mentes que verán en el vampiro diurno un fuerte foco de interés.
¿Qué conectará los asesinatos de nefilim, Simon y lo que hace tambalear la relación de Clary y Jace?

Cassy sigue sin decepcionarme con esta cuarta entrega de la saga, aunque sí es cierto que he notado un pequeño pero perceptible bajón con respecto a los tres títulos anteriores con los que ha cautivado a tantísimos lectores; pero desde luego estoy convencido que lo ha llevado bien, no todas las sagas se mantienen aún arriba tras llegar a donde ha llegado sin decepcionar estrepitosamente al lector. Quizás más complicado que empezar una historia es continuarla cuando has cerrado un ciclo, tratar de crear una nueva trama que enganche después del final que nos brindó en Ciudad de Cristal.
Su estilo no ha mutado, y eso es lo que potencia más el libro a pesar de ese leve declive con respecto al nivel que derrochan sus predecesores. Directa, dinámica, absorbente, realismo en la personalidad y carisma de sus personajes... Además, sin romper su excelente escritura, la autora es capaz de mantener el misterio y demostrarnos una gran cantidad de piezas que parecen a simple vista inconexas, hasta acercarnos al final en el que desvelará las incógnitas, uniendo con lógica esos cabos para satisfacción del lector. ¿Qué decir que no haya manifestado ya en mis otras reseñas de esta saga respecto al trazo de la pluma de Clare?

Ciudad de los Ángeles Caídos está estructurado en dos partes: “Ángeles exterminadores” y “Por cada vida”, siendo la segunda la que poco a poco comienzan a encajar las piezas del rompecabezas de la trama que trata.
Esta cuarta entrega sigue resultándome tan fascinante como lo lleva siendo desde sus inicios, pero considero que no ha sabido empezar tan bien este arco argumental como lo hizo con Ciudad de Hueso. Lo que más me ha podido hastiar un poco en este libro fue la relación de Clary y Jace, a veces demasiado centrada la historia en ellos dos; a pesar de que otros secundarios tienen su protagonismo, en particular Simon. Aunque siempre he visto en Cazadores de Sombras un buen equilibrio entre el romance juvenil y la trama fantástica moderna que sirve de base, tuve la impresión de que el primero de ambos aspectos ha sido el que más ha estado en posesión del balón en este partido. Sin embargo, sigue siendo un gran libro a la altura del resto de la saga y que te absorbe de igual manera.

En Ciudad de los Ángeles Caídos vemos una Clary que, aún siendo en base la misma y que tampoco he apreciado demasiada evolución en ella desde Ciudad de Cristal, se vuelve cada vez más una nefilim integrada a su verdadera gente; arrojada y entregada como siempre por quienes ama y estima, pero también vulnerable ante las crisis que la envuelven, sobre todo a nivel de pareja.
Jace aún se verá un poco abrumado ante sus verdaderos lazos de sangre revelados en el anterior libro. No dejará de ser un chico un tanto complicado, con un fuero interno y un alma complicados en igual medida, pero que a fin de cuentas sigue siendo en el fondo un chico que oculta más tras su fachada de rebelde sin causa del siglo XXI.
Simon tiene un peso algo mayor en esta historia. Debatiéndose entre Isabelle y Maia al entrar en un terreno peligroso entre ambas, los extraños intereses que despierta tanto por su condición de vampiro diurno y portador de la Marca de Caín, tratando de aparcar en lo posible esa realidad que no es capaz de aceptar del todo, el que no pueda mantener la existencia que tenía antes, siendo también más consciente de lo que implica su adquirida inmortalidad. Aquí se le ve madurar pero sin perder ese carisma propio de él, aunque le he visto bastante torpe en el terreno sentimental más allá de su pasado amor por Clary y que desaprovecha dichas oportunidades.
Aquí Isabelle, tan en su línea con la que se ganó un buen trozo de mi simpatía, la vemos más a fondo tras esa superficie despampanante, más visceral en comparación a esa nefilim que fue en Ciudad de Hueso. Creo que a partir de este episodio de la saga puede dar motivos a sus lectores detractores a que le tengan algo menos de tirria. Dentro de su aportación a Ciudad de los Ángeles Caídos, es uno de los personajes que más han progresado para mi criterio.
Jocelyn tendrá también su papel, quien junto a Luke se prepara para una de las mejores experiencias de su vida. Pero habrá sucesos que la harán algo vulnerable por sombras del pasado.
Entre las nuevas caras veremos a Jordan, quien se incorporará como vocalista al grupo del que Simon es miembro, así como la viperina y hermosa Camille Belcourt. Y aunque no suene demasiada con notoriedad, hay que tener presente al hermano Zachariah, uno de los ahora diezmados Hermanos Silenciosos.

¿Y sobre el desenlace? Trepidante, intenso, aunque un poco abrumador y brusco con respecto al de los anteriores. Esta vez no hay epílogo, y sobre las últimas páginas del capítulo final sólo diré que me sorprendió, dejándome bastante impactado; aunque una parte de mí se olía algo pero que no me mojaba a la hora de tener convicción de algunas de mis sospechas. Al cerrar la cubierta por primera vez tras acabarlo, no hubo forma de quitarme la intriga y las ganas de más.

La portada, como siempre, fabulosa, un dulce para la vista que anima más a llevártelo bajo el brazo de la librería de turno. El patrón base es el mismo que los tres anteriores, aunque cambia en que ya no consta de un personaje protagonizándola, sino dos; en este caso Clary y Simon, con la novedad a partir de la publicación de este libro de que sí se ven ahora las caras de los protagonistas (aunque la de Simon no es que se aprecie mucho que digamos...).

Conclusión: Un nuevo punto de partida de una saga curtida. Aunque decaiga un poco del nivel de sus predecesores (que remonta con creces en Ciudad de las Almas Perdidas, su continuación), Ciudad de los Ángeles Caídos sigue siendo una historia intensa, amena y que atrae, con fantásticos personajes que no pierden su gancho, y una ambientación atractiva pero que a veces queda bastante relegada por el factor romántico de sus protagonistas principales.

Mi valoración global: 4/5



Crítica personal: Cazadores de Sombras 5 Ciudad de las Almas Perdidas

Título: Cazadores de Sombras 5 – Ciudad de las Almas Perdidas.
Título original: The Mortal Instruments 5 – City of Lost Souls
Autora: Cassandra Clare
Publicado en España en: 2012
Editado en España por: Destino

Sinopsis:

Jace es ahora un sirviente del mal, vinculado a Sebastian por toda la eternidad. Sólo un pequeño grupo de cazadores de sombras cree posible su salvación. Para lograrla, deben desafiar al Cónclave, y deben actuar sin Clary. Porque Clary está jugando a un juego muy peligroso por su propia cuenta y riesgo. Si pierde, el precio que deberá pagar no consiste tan sólo en entregar su vida, sino también el alma de Jace.

Clary está dispuesta a hacer lo que sea por Jace, pero ¿puede seguir confiando en él? ¿O lo ha perdido para siempre? ¿Es el precio a pagar demasiado alto, incluso para el amor?


Crítica personal (puede haber spoilers):

Dado que se trata de un capítulo avanzado de una saga, será irremediable caer en la mención de hechos considerados sabidos por los que hayan sondado las anteriores partes; y más sumando su vínculo con la trilogía de Los Orígenes.

 Este quinto libro de la saga principal es, ni más ni menos, que la antecámara del desenlace a la historia de Clary y Jace. Y aunque objetivamente sentí que Cassandra Clare había bajado un poco la fuerza y el nivel de los tres primeros con Ciudad de los Ángeles Caídos, debo admitir, aquí ha sabido remontar el vuelo.
Retomando la historia desde el impactante y angustioso final de su predecesor. Jace está desaparecido, al igual que el cuerpo de Sebastian; este hecho lleno de temores e incertidumbres afecta a todos los que quieren a Jace, en especial Clary, la cual ha sido sometida a varios interrogatorios ante la Espada Mortal, revelando entonces lo ocurrido en la noche de autos y la secreta resurrección de Jace por obra del ángel Raziel durante la Guerra Mortal en Idris. El Cónclave no tardará demasiado en relegar este asunto para atender otros más prioritarios y urgentes, especialmente tras los nulos éxitos en su investigación.
Finalmente, Jace volverá a aparecer, pero no estará solo y no será el mismo que conoció y enamoró a Clary. Los dos hijos que crió Valentine Morgenstern están unidos para toda la eternidad… en todos los sentidos.
Clary tomará una iniciativa muy arriesgada, más de lo que ella pueda imaginar, siguiendo los pasos de ambos para tratar de recuperar al amor de su vida y saber que es lo que trama su hermano biológico. Por su parte, sus amigos actuarán por su cuenta en la desesperada búsqueda de una manera de acabar con Sebastian y liberar a Jace de éste… mientras todos ellos también lidian de paso con sus problemas y asuntos tantos personales como sentimentales.

Cazadores de Sombras sigue en su línea. Personajes muy elaborados y con gancho (aunque siempre he tenido más predilección por Simon, Magnus y los hermanos Lightwood), situaciones que te harán estremecer, reír, angustiar, emocionar y tener que hacer un esfuerzo por parar y no acabarlo demasiado pronto de lo mucho que puede llegar a meterte dentro de la historia el estilo de “Cassy” (o al menos, eso le pasa a un servidor). Una ambientación absorbente, un detalle minucioso en la descripción del entorno, una intriga que se va destapando capa a capa, con giros sorprendentes e inesperados hasta el final. Historias amorosas y vivencias personales, muchas veces tan normales a pesar de lo poco mundanos (y nunca mejor dicho) que son sus protagonistas; todo paralelamente a una trama interesante en un mundo del que la gente normal vive, por norma general, ignorante de su existencia y los peligros que representa. Cassandra Clare ha sabido mantener y mejorar incluso el estilo narrativo que tanto admiro como lector y escritor, ese mismo estilo que me metió de lleno en el bolsillo con Ciudad de Hueso.
Para no romper la costumbre, la autora trata de mantener bastante la intriga en lo posible para dar un buen golpe revelador prácticamente en los últimos capítulos. El epílogo tras los veintiún capítulos que forman este libro trae muchas sorpresas (en su mayoría no tan buenas y agradables) y giros vertiginosos que me han dejado bastante anonadado e incluso boquiabierto para afrontar el futuro desenlace de la saga.

Un gran peso de la historia lo lleva la prole (incluyendo el adoptado) de Valentine. En este libro he visto una Clary que cambia, crece y evoluciona tanto como persona como cazadora de sombras, un Jace que es y al mismo tiempo no es Jace, y a un Sebastian que me ha hecho titubear y pensar incluso si lo blanco es tan blanco y lo negro tan negro. Clary sigue siendo tan temeraria por los que ama, haciendo tripas corazón de estar junto “otro Jace”, que en realidad no es el que ama, pero a su vez lo es en lo más hondo, demasiado hondo; sentirá dicha y pesar mientras trata de recuperarlo, sin importar lo peligroso que sea en lo que se ha metido sin saberlo. Jace se muestra como es él pero sin serlo, como si la luz que fuese él en verdad estuviese rodeada por una densa niebla que deja ver que es la luz, pero que vela el verdadero e intenso resplandor de su naturaleza real. Y desde luego, Sebastian da mucho juego a esta historia, y me ha parecido un personaje muy interesante en este libro, ya que le iremos conociendo de verdad y más a fondo; porque la verdad, poco se pudo ahondar en su verdadera personalidad en Ciudad de Cristal.
Y con respecto al resto de personajes, la otra mitad de peso en esta historia… Simon sigue siendo el mismo (incluyendo la oportunidad de sus comentarios), y eso me agrada; amigo del alma leal a Clary, hasta tal punto de dejar en segundo plano todo lo demás… Está claro que más de media vida queriéndola es difícil de olvidar en tan poco tiempo, y aunque parezca que lo ha superado, a mí me da a entender que una reminiscencia de ese amor pasado está ahí para complementar su amistad platónica como un grupo de lapas sobre una roca marina. Isabelle (otro de mis “prefes”) cada vez más siente que algo está cambiando en sí misma, en su forma de ver y vivir la vida y todo lo que creía inalterable, mostrándose más humana y pasional bajo su habitual frivolidad... y eso la abruma y asusta un poco. Alec y Magnus, sobre todo el mayor de los hermanos Lightwood, nos deja ahondar más en su relación y lo que ha empezado a afectar la aparición de Camille en Ciudad de los Ángeles Caídos y la ponzoña de dudas que ésta vertió en la mente de la actual pareja de su ex; las tentaciones y los miedos un tanto egoístas pueden hacer en una relación más de lo que uno pueda imaginar. Maia y Jordan, con mayor presencia y participación ahora, tienen su pequeño protagonismo en Ciudad de las Almas Perdidas, tanto en los acontecimientos de la trama general como en lo que dejaron pendiente en el cuarto libro.
Jocelyn, Maryse y, en especial, Luke tienen menos presencia en este capítulo de la saga, pero siguen siendo bastante relevantes (de hecho, la madre de Clary tiene más protagonismo esta vez que en las anteriores entregas, con algunas escenas un tanto interesantes). Volvemos a encontrarnos con algunos personajes vistos en entregas anteriores de la saga, junto a algunos nuevos que creo que deberemos tener en cuenta, literalmente, de cara al futuro.
También en este libro sabremos más sobre Las Hermanas de Hierro, quienes me han resultado tan interesantes, a la par que misteriosas y arcaicas, que los Hermanos Silenciosos.
Un personaje que en sus apariciones en este libro me ha tenido con la mosca detrás de la oreja ha sido el Hermano Zachariah, que parece saber demasiado, haciendo despertar en el lector más de una conjetura, las cuales no pasan más allá de la mera especulación.

Si en Ciudad de los Ángeles Caídos se veía ciertas conexiones que hacían referencias a Los Orígenes, en este vemos más, pues hay ciertas menciones a personajes de dicha época victoriana (a parte de los inmortales Magnus y Camille), e incluso veremos algunos elementos que aparecen en los dos libros publicados hasta ahora de esta precuela. Y además de enlazar el pasado con este presente, Cassandra Clare utiliza Ciudad de las Almas Perdidas para establecer el primer nexo con Los Artificios Oscuros, la futura trilogía cronológicamente posterior a The Mortal Instruments, ya que vemos algunos personajes del Instituto de Los Ángeles (tal como dejó en manifiesto la autora antes de la salida del presente libro), entre los cuales vemos a uno de sus futuros personajes principales en una etapa muy pueril de su vida.

Debo reconocer que en las primeras páginas me costó un poco arrancar, intentando enlazar este comienzo con el final tan incierto como impactante de Ciudad de los Ángeles Caídos, pero no tardó en fluir todo como siempre. He podido apreciar una gran diferencia entre los primeros libros y éste a reseñar. Sigue siendo tal como siempre ha sido (el carisma de sus personajes, el estilo narrativo de la autora, etc.), pero ya es más que palpable el grado de evolución en la trama, que sus personajes han evolucionado también e incluso cambiado con pequeñas pinceladas pero sin perder la chispa que los caracterizó en sus primeras apariciones. La frescura de una historia nueva por descubrir y aún por crecer ya no se aprecia, pero sí la jugosa maduración de esa frescura con una trama que se ha curtido en más de mil páginas.
Otro punto a favor es que ahondamos más en los personajes secundarios, incluyendo sus situaciones sentimentales, sin que se acapare tanto a Clary y Jace (que la verdad, ya uno empezaba a sentir cierto fastidio de que esta parejita rozase la monopolización en este sentido). Ahora las inquietudes y problemas tanto personales como del corazón de Simon, Isabelle, Magnus, Alec, e incluso Maia y Jordan, son más palpables para mi beneplácito; suelo tener más “feeling” con los personajes secundarios y es un gusto para mí ver y saber más de ellos.

Y ya casi me iba a olvidar el comentar la portada. Fantástica, como siempre; y ya se aprecia la mecánica del diseño de éstas a partir de Ciudad de los Ángeles Caídos: Clary acompañada de otro personaje. Primero fue Simon, en esta Jace. Queda muy claro quién sería su consorte de portada en el sexto.

Conclusión: Una historia ya muy desarrollada, como siempre personajes y situaciones que nos mete de lleno en cada página, con un final tan sorprendente como intrigante. Muchos dirán que se podría haber quedado perfectamente la historia de Clary y Jace en Ciudad de Cristal, quizás sea así desde cierto punto de vista pero esta “segunda trilogía” de The Mortal Instruments no me está decepcionando en absoluto hasta el momento. Ahora toca esperar a Ciudad del Fuego Celestial.

Mi valoración global: 5/5


viernes, 6 de marzo de 2015

Crítica personal: Sé que Volverás

Título: Sé que Volverás
Título original: I’ll Walk Alone
Autora: Mary Higgins Clark
Editado en España por: De Bolsillo

Sinopsis:

A pesar de que no posee ningún indicio de que su hijo continúe con vida, Zan Moreland sigue convencida de que logrará encontrarlo. Han transcurrido dos años de angustia y de búsqueda obstinada desde que alguien raptara a Matthew a plena luz del día y en un sitio tan concurrido como Central Park, pero la investigación no ha avanzado lo más mínimo.
Cuando se aproxima la fecha del quinto cumpleaños del niño, las fuerzas de Zan comienzan a flaquear y justo en ese momento salen a la luz unas fotografías del instante en que secuestraron a Matthew. Zan mira desconcertada las imágenes en las que aparece una mujer idéntica a ella llevándose a su hijo. ¿Estará perdiendo el juicio?

Crítica personal (puede haber spoilers):

Zan era joven y con una carrera ascendente y prometedora como interiorista, a la par que criaba a su hijo como madre soltera tras su divorcio con la misma pasión que entregaba en su profesión. Pero su mundo se derrumbó cuando su hijo Matthew es secuestrado en Central Park, a cargo de una canguro mientras ella esta atendiendo un trabajo importante. Y esta pérdida azotará con gran fiereza a todos los niveles de su vida.
Transcurridos cerca de dos años, en víspera del que sería el quinto cumpleaños del pequeño, Zan avanza por la vida como un alma en pena, pero obcecada en su fe de que Matthew está aún con vida, volcándose en su trabajo para acumular todo el dinero posible en investigadores privados e incluso adivinos con el fin encontrar cualquier pista o indicio que la acerque a su reencuentro.
Pero hay aspectos de su vida que resultan extrañas, las cuales lapidan tanto sus intenciones como su negocio. Y más turbia se vuelve su situación cuando salen a la luz unas fotos de una mujer idéntica a ella, con las mismas prendas que ella lucía en dicho momento, llevándose al pequeño en el día de autos. Y aunque desde el principio ella se mantenga firme y segura de que no es ella la que aparece en las fotos, la superflua evidencia de esas fotos proliferará el germen no sólo los demás (incluso en quienes la conocen y aprecian), sino también en la propia sospechosa. La bola de nieve rodará y rodará, creciendo sentimientos el recelo, la desazón, el rencor, la argucia o la rabia en Zan y todos aquellos personajes que, en mayor o menor grado, acabarán formando piezas del minucioso engranaje que es esta rapto infantil.
Pero por encima de todo, en particular para la propia Zan, queda flotando en el aire las dos grandes preguntas: ¿Dónde está Matthew? ¿Estará vivo, o por el contrario…?

Sé que Volverás arrastra al lector a una compleja pero absorbente trama en la que la incertidumbre se respira en cada pasar de página. Todo gira en torno al delicado tema de la desaparición (y más que evidente rapto, aunque nadie se percatara aquel día) de un niño de tres años, un hecho que cerca de dos años más tarde aún está templado en el recuerdo de los ciudadanos de la ciudad de Nueva York y regiones colindantes; en gran parte, sigue vivo gracias a la prensa sensacionalcita, sin especial tacto al dolor reflejado en los rostros de los padres del pequeño.
Y todo el asunto, así como la investigación estancada de la policía, dará un giro de ciento ochenta grados al aparecer las fotos de un turista que capta accidentalmente la ejecución del delito. Zan acaba siendo el centro de esa vorágine, víctima de la suspicacia de todo el mundo, de si esas fotos están trucadas o si es la cínica desalmada que empieza a ser en la mente de la opinión pública.

La novela está dividida en cerca de un centenar de capítulos y un epílogo que ata todo el conjunto. Al ser cortos cada uno de ellos, se puede leer de manera fluida, pasando de una escena a otra, como piezas separadas que van agrupándose a medida que relacionan con el proseguir de la trama. Aún así, el lector deberá tener bien presente cada capítulo leído para no sentirse abrumado por el cambio de situación y de personajes, pues esta es una constante por la que nos guía la autora.

La exposición narrativa de Mary Higgins Clark me convenció mucho con esta primera toma de contacto con sus obras. Clara y detallada, pero concisa y con una profundidad que se ahonda a medida que avanza la historia. Consigue en gran medida, y de forma muy acertada, transmitir al lector una historia de este calibre sin que caiga en el denso tedio que podría esperarse a priori. Además, la autora consigue (al menos en mi caso particular) forjarnos con Sé que Volverás una especie de relación amor-odio; la historia agrada por su desarrollo, pero al mismo tiempo crea muchos momentos en los que pistas y revelaciones esclarecedoras para el caso de Matthew y la crisis en la que se verá sumida Zan se rozan prácticamente pero se escapan ante las narices del elenco, y de tal manera lo hace que puede frustrar al lector (como digo, en mi caso particular, espolea el deseo de meterse literalmente en la historia y decir “ey, ¿es que no lo ves?”).
Un punto en concreto de la novela, plasmada con sumo realismo, es lo que podemos llegar a dudar, tanto de los demás como de nosotros mismos, o al menos macular esa confianza intensa y franca que habíamos depositado, cuando algo aparentemente contundente y evidente aparece para echar al fango ese altar de fe. Y en definitiva, nos muestra las distintas formas en las que la gente encara esas dudas, siendo las más perturbadoras las que puede sentirse por uno mismo, y más dado algunos antecedentes de la personalidad y el pasado de Zan.

Son bastantes personajes los que tendrán, en mayor o menor medida, su peso y participación en esta intrigante situación, todos ellos tan dispares; desde un cura a una chismosa, pasando por una niñera, clientes de interioristas, una estrella del rock o la propia policía. Incluso diría que no hay un verdadero protagonista, aunque sí unos que gozan de peso notable, pues la acción nos sitúa en todos los que tengan algo que ver con la desaparición del niño, así como las personas que acaban de algún modo siendo los que aporten eslabones que compongan esta cadena.
Es evidente que Zan será una pieza clave. Viviendo, emocionalmente hablando, una no vida, tirando de sí misma hacia delante desde que desapareció su hijo, incapaz de desprenderse de esa pena, convencida de que él está vivo en algún lugar y que eso es lo suficiente para no abandonar su profesión en ascenso para atesorar todo el dinero posible para invertirlo en personas que puedan ayudarla. Y todo se vuelve una insufrible noria de confusión tras esas fatídicas fotos. Llegará incluso a dudar de sí misma, ante lo prácticamente sola que se sentirá ante la falta de plena credibilidad por su parte ante esa prueba tan, en superficie, evidente; incluso quienes la conocen, aprecian y quieren llegarán a no ser capaces de poner la mano en el fuego por ella al ciento por ciento. Pero tras las flaquezas de su personalidad, también demuestra su coraje y su pasión, en especial si se aferra al recuerdo de Matthew y su inmortal e infinito amor de madre por él.
Alvirah Meehan se vuelve más y más relevante tras cada aparición. Una mujer, ya prácticamente en la tercera edad, que apunta maneras de polifacética: ama de casa, ganadora de un suculento premio en la lotería, autora de un best-seller, así como aficionada a los casos policíacos llegando a ser una colaboradora ocasional del propio cuerpo policial. Por un lado, además del peso potencial y creciente que muestra en su primera aparición, es un puente argumental entre Zan y otros personajes que, por X o Y, acaban formando parte de la trama. Su marido, Willy, resulta un apoyo discreto pero necesario para este personaje.
Edward «Ted» Carpenter es el ex marido de Zan. Vemos en él a un empresario lleno de preocupaciones y tensiones laborales mezclados con la pena y rabia que fácilmente expone respecto a la desaparición de su hijo, sin decoro alguno a la hora de culpar a la canguro negligente o la propia Zan. Frenética virulencia es el término más adecuado para describir su comportamiento más recurrente ante los acontecimientos de la novela tras la publicación de las fotos. Un personaje que llegó a hastiarme, a la par que despertarme la compasión; pero que llegó a sorprenderme un tanto.
El personaje que se conoce al comienzo por el nombre de Glory es alguien que se desgrana a medida que se aportan más apariciones suyas en la novela, y en mi caso particular su transfondo me hizo aflorar un abanico de sentimientos encontrados y contrapuestos, e incluso llegando a entender lo que la empuja, su afán ciego y desesperado por sus metas aunque pueda implicar un delito tan grave como el que se narra o incluso desmadejar toda su vida.
Son otros los tienen su buena voz y su buen voto en esta obra, como los inspectores que llevaban el caso en el momento del secuestro, la canguro presuntamente negligente o varios conocidos y amigos cercanos de Alvirah; de estos últimos a destacar el padre Aiden, un cura católico que juega un papel considerable ya desde las primeras líneas. Y por otro lado, la estrella del rock Melissa Knight resulta el personaje perfecto para causar tedio tanto a los personajes más cercanos de relación con ella como al propio lector; un personaje, como se suele decir, con “tela del telón”, cuyas apariciones aportarán su grado de entretenimiento.
Y también, por supuesto, está Matthew. Lo que vemos de él, y no sólo por el recuerdo de quienes le conocían antes de su desaparición (en especial su madre), sin duda se convierte a ojos de cualquiera en un chico enternecedor y avispado a partes iguales. Sin duda, él llegará a la fibra sensible de cualquiera, lo que incrementa la empatía con el asunto y el interés por esta novela.

La historia en sí ocurre con intriga, pero sabiendo prácticamente desde la intriga datos que no cubren el asunto con el extremo misterio. No se tarda en entrever el destino de Matthew, pero esto no resta en absoluto la intriga o el interés, ya que dicha información es servida con cuentagotas, y espolea igualmente al lector.
Y sobre el desenlace, me sorprendió con un giro enorme en el argumento en sus últimos capítulos. De igual modo, me agradó, aunque quizás me esperaba otra cosa que no sabría expresar. Pero aún así, fue una lectura soberbia que, definitivamente, se aleja del término decepción, y empiezo a considerar que dicho adjetivo no tiene cabida en el estilo narrativo de su autora.

Conclusión: Una historia sobre un rapto infantil, densa pero fácil de sumergirse en ella, con un rico elenco de personajes que en su mayoría distantes entre sí acaban convirtiéndose en una cadena perfecta, un desarrollo argumental que atrae y que incita a más de una reflexión.
¿Quieres saber si Zan y Matthew vuelven a estar juntos? Te animo a que lo compruebes.

Mi valoración global: 4/5



jueves, 5 de marzo de 2015

Reapareciendo

¡Buenas a tod@s!

Sé que llevo bastante sin publicar nada en el blog, menos de lo que me había propuesto. No voy a soltar ningún rollo, pero quiero romper una lanza a favor de quienes dicen que o no pasa nada o vienen varias de golpe.

Espero este mes subir algunas reseñas (dos o tres nuevas al menos, más algunas que ya publiqué en La Repisa en su momento), algún escrito antiguo y una entrada que, por no haber conseguido el material gráfico a tiempo, se ha demorado casi dos meses.


Bueno, ya he dejado constancia que sigo vivito y coleando, como se suele decir. Nos vemos pronto, amig@s de Salteado de Palabras.

viernes, 13 de febrero de 2015

Crítica personal: El Manuscrito de Avicena

Título: El Manuscrito de Avicena
Autor: Ezequiel Teodoro
Editado por: Entrelíneas

Sinopsis:

Bujará (Persia). Año 1004. Avicena escribe con firmeza sobre un pedazo de piel. Al acabar, levanta la barbilla y sonríe a las decenas de miles de libros que le rodean en la Gran Biblioteca. Ha terminado su obra más brillante. Y también la más peligrosa. Madrid (España). Año 2011. El médico español Simón Salvatierra recibe una terrible noticia: su esposa ha sido secuestrada por Al-Qaeda mientras investigaba un manuscrito milenario. Una vertiginosa aventura a través de los siglos protagonizada por cruzados, masones, espías y terroristas. Y un codiciado poder que podría redimir o aniquilar a la humanidad.

Crítica personal (puede haber spoilers):

El Manuscrito de Avicena es la primera novela del periodista y paisano mío Ezequiel Teodoro. Además, también cuenta con la paradójica y curiosa casualidad de ser la primera publicada en el mundo en la que se trata una Al-Qaeda tras la muerte de Osama Bin Laden, saliendo a la venta poco antes de la captura y muerte del mismo.
Una trama intensa, intrigante y rica en detalles y hechos históricos, en la que absorbe al lector junto a los protagonistas de la misma a una vorágine que puede sorprenderte hasta la última página.

Por un lado está el doctor Salvatierra, que parte de Madrid hacia San Petersburgo para reencontrarse con su esposa, una científica que un año atrás aceptó un trabajo muy importante en la citada ciudad rusa. A penas comenzando su solitario periplo, recordando fantasmas del pasado que desencadenaron fisuras sobre los pilares de su matrimonio y su propia vida, acaba teniendo a un joven llamado Javier como inesperado compañero, después de que éste le socorriese cuando unos misteriosos desconocidos le asaltasen en la estación de servicio en la que ambos se encontraban. No evita rememorar a su desaparecido hijo David en aquel joven autoestopista que, casualmente, también se dirige a San Petersburgo; y dicho recuerdo abre más de esas hondas heridas del pasado del doctor.
Por otro lado, Alex Anderson, una trabajadora del Museo Británico, se encuentra con su casa patas arriba tras regresar de visitar a su padre, el cual se encuentra trabajando en San Petersburgo. Pero detrás de lo que en principio apunta a una gamberrada o un hurto obra de inexpertos en ese terreno, hay algo más que hace peligrar su propia vida; por lo que se verá obligada a huir de Londres cual fugitiva en compañía de Jeff Tyler, un agente de Scotland Yard que considera demasiado extraños los acontecimientos que empiezan a cernirse sobre su inesperada protegida. La única posibilidad que le resta a Alex es reunirse con su padre, con la ayuda y el respaldo de Jeff.

Éste es el punto de partida, que no es más del primer capítulo de la novela. Más allá de estos personajes principales se prolongan la sombra de Al-Qaeda, la cual no está ya liderada por Osama Bin Laden; pero aún así la organización no parece haber perdido poder, sino más bien lo contrario. Igualmente están presentes organismos como el M16 británico y el CNI español, siguiéndoles la pista tanto a Al-Qaeda como a Salvatierra y a Anderson. A su vez, desfilarán paralelamente en la trama ciertas entidades que se remontan a lo largo de la historia de humanidad hasta desentrañar el primer eslabón que une los demás que desencadenan esta trama: Avicena (también conocido como Ibn Sina), a raíz de un importantísimo documento suyo que ha despertado la ambición de los hombres cuyos oídos han escuchado de su existencia y su naturaleza a lo largo de los siglos, hasta llegar nuestros tiempos. La organización terrorista ansía dicho texto para alcanzar sus fines, aunque no son los únicos que lo anhelan...

Una historia intensa, a veces con una densidad pareja al calibre de sus páginas, llena de enigmas que se van destapando capa a capa y que a veces uno llega a creer que nunca se acabarán tantos secretos e intrigas. Además, el autor intercala los acontecimientos del presente en los que se ven sumidos protagonistas con los vividos por otros personajes en fieles hechos históricos del pasado como escenarios; hechos totalmente ajenos a sus principales protagonistas, pero fundamentales para el objeto que da nombre a la obra que en muchos momentos asciende a la categoría de protagonista indiscutible.

El propio Ezequiel Teodoro compara el periplo de Salvatierra en busca de su esposa con la odisea que padeció Ulises por volver a Ítaca con su amada Penélope; y tras leerlo soy incapaz de quitarle la razón a ese perfecto símil. Los sentimientos de Simón por Silvia están muy patentes en la historia, que sumando los acontecimientos en los que se ha visto inmerso sin elección harán que evolucione en el plano emocional a lo largo de la novela. Y cuando decide recorrer en coche toda Europa para reencontrarse con la mujer que nunca había dejado de amar y no perder lo poco bueno que le queda en su vida, descubre que sus miedos no son nada comparado con lo que en verdad está a punto de perder, empezando por su propia vida y la de su amada.
Alex es un personaje que crece y cambia bastante con las vivencias que atraviesa a lo largo de la novela, dando en un comienzo (al menos según mi criterio) una imagen de mujer un tanto frívola, consentida la práctica totalidad de su vida por su padre y que conoce bien cuánto de atractiva es y cómo usarlo sobre los hombres para su propio beneficio. Pero cuando más se ve arrastrada a unos acontecimientos que sólo se le antoja de las películas de espías, se dará cuenta de que los hilos de la vida no son tan fáciles de manejar como siempre había creído. Y todo lo que experimenta en esta historia, especialmente los momentos difíciles, es lo que la ayuda a crecer y mejorar como ser humano.
Sin embargo, me pareció descompensado que en los personajes de Javier y Jeff a penas se ahondase en sus personalidades y sus pasados, sin desarrollarse en el grado de plenitud que logran Simón y Alex. Ambos personajes masculinos muestran al principio unas primeras cartas muy prometedoras que daban mucho juego, pero al final se centra más en sus otros compañeros y acaban teniendo un rol de personaje secundario a pesar de su relevancia inicial (en especial Jeff, que a nivel de desarrollo me apenó ver que estaba más destinado a ser “carne de cañón” y un contrafuerte para el personaje de Alex).

A lo largo de la novela, el autor nos transporta a momentos históricos reales en los cuales se mueven otros personajes que darán más sentido a los acontecimientos que sumerge a los que viven el “presente”. Está muy patente la pasión de Ezequiel por la historia, ya que estos capítulos que se desarrollan en el pasado ajeno y vinculante a su vez de la trama de la novela son ricos en detalle y fidelidad. Además crea expectación cada vez que salta a una de estas escenas “retrospectivas”, las cuales cobran mayor sentido cuanto más se acercan al presente y se van desentrañando el misterio del manuscrito.

Es una obra muy entretenida, sin ser especialmente amena pero desde luego no es explícitamente tediosa. Ideal para los que les apasione la temática que toca pero también puede gustar a cualquiera que le brinde una oportunidad de sumergirse entre sus páginas.
Quizás pueda cansar a quienes les guste más las tramas más lineales y menos enrevesadas, ya que el autor nos inicia con una historia dividida en dos paralelas entre Madrid y Londres como puntos de partida, cuyos personajes principales se encuentran y unen en el previsible y evidente destino final común que es San Petersburgo a mitad de la historia; además de sumar a la ecuación los frecuentes saltos retrospectivos que te sacan momentáneamente de la trama en la que se mueven Salvatierra y Anderson.

Respecto a su desenlace, quizás me esperaba mucho más, o por lo menos no me esperaba otra cosa, en especial respecto al foco de interés por el que sus personajes danzan en derredor. Sin embargo, este final no llega a desmerecer los puntos fuertes de la obra y el destino del elenco (en general) me ha dejado satisfecho.

Conclusión: Muchos achacan que el éxito y reconocimiento de esta obra viene de un golpe de suerte del destino ante la captura y ejecución de Bin Laden al poco tiempo de la publicación de El Manuscrito de Avicena. Es innegable que este hecho fue provechoso tanto para la novela como para el autor, pero no se les puede desprestigiar un ápice. Objetivamente, tiene calidad suficiente para merecerse una oportunidad y un rincón en las bibliotecas particulares de nuestras casas.


Mi valoración global: 3/5


miércoles, 4 de febrero de 2015

Crítica personal: Bajo la Misma Estrella

Título: Bajo la Misma Estrella
Título original: The Fault in Our Stars
Autor: John Green
Editado en España por: Random House Mondadori

Sinopsis:

A Hazel y a Gus les gustaría tener vidas más corrientes. Algunos dirían que no han nacido con estrella, que su mundo es injusto.
Hazel y Gus son sólo adolescente, pero si algo les ha enseñado el cáncer que ambos padecen es que no hay tiempo para lamentaciones, porque, nos guste o no, sólo existe el hoy y el ahora.

Crítica personal (puede haber spoilers):

Es muy probable que, para la mayoría que lo son ahora o hayan vivido esa etapa, la vida de un adolescente sea complicada y dura de afrontar. Así que imagínate si le sumas a la ecuación el hecho de padecer un cáncer. Y estos factores son los que lleva al lector a la historia de dos jóvenes que, tras encontrarse por vez primera en un grupo de apoyo para adolescentes en dicha situación, se sumergirán en una interacción y unas vivencias  que darán lugar a algo tan dulce como punzante.
Hazel Grace Lancaster lleva arrastrando durante años un cáncer de tiroides, un caso que a pesar de su gravedad y un pronóstico sentencioso ella ha logrado mantenerse precariamente a floto en ese mar gracias a una medicación experimental a la que reaccionó favorablemente. Quizás a raíz de su experiencia y el hallarse en un estado de salud en constante incertidumbre, esta joven se enfrenta a la vida, o mejor dicho a cada instante que pueda seguir contando, con una parquedad realista sostenida por un humor agudo y un vivo ingenio; pero ante todo, cada día es muy consciente que el día menos pensado podría ser el último, una conciencia a priori mucho más presente y factible que alguien con mejor salud, e igualmente de consciente es del daño que causará su muerte sobre sus padres, en particular ante el sentimiento de una hija única.
Entre sus rutinas, aunque más por contentar a su madre por el afán de esta de que hiciera más amistades, está la de ir cada semana a un grupo de apoyo para jóvenes que también están afrontando una enfermedad oncológica. Pero para ella esos días transcurren con la misma mecánica, siempre las mismas historias y temores de otros jóvenes que se aferran a una esperanza fruto de la fe religiosa que siempre intenta inculcar quien organiza dichas reuniones; siempre igual para Hazel, sin importar si llega alguien nuevo o si hay mejorías o agravios en los casos de quienes conoce en ese grupo de apoyo, hasta el día en que se une un muchacho llamado Augustus (Gus) Waters; y este joven, quien padece un osteosarcoma que le llevó a perder su pierna derecha, irá picando la curiosidad de la protagonista, siendo arrastrada a un potencial magnetismo bastante ineludible por más que sus propios preceptos quieran mantenerse en sus trece.
Cosas como intercambiarse sus libros favoritos serán los primeros pasos de su acercamiento, lo que marcará ese antes y después en sus vidas, con todo lo bueno y lo malo que les soterrará a medida que se van conociendo y los sentimientos maceran en un futuro incierto, viviendo el ahora, creando infinitos dentro de los segundos contados que son conscientes que les deben quedar a raíz de la enfermedad. Porque en la relación que se fragua entre Hazel y Gus, navegando en las mareas de cada uno que acaban convirtiéndose en una sola, aprenderán mucho el uno del otro, así como descubrirán más a fondo cosas de ellos mismos que desconocían o que no evitaban ver directamente.

Sin duda alguna, Bajo la Misma Estrella es uno de esos títulos que deben ser leídos en la vida. Pese a tocar un tema tan delicado como el cáncer, no es una historia dramática y deprimente en su totalidad, ni constantemente lacrimógena. En esta novela podemos llegar a ver, a través de las vivencias y las emociones de Hazel, que la felicidad y la adversidad no están del todo reñidas, pudiendo encontrarse la una en la otra, que ambos conceptos forman parte de la vida y que hay que afrontarlos, incluso si las pérdidas o el propio final son una posibilidad en el siguiente paso de nuestro camino por este mundo.
Es más, es bastante seguro que para la mayoría se convierta en una lectura beneficiosa. Muchos habrán pasado por esta enfermedad en la que giran arrastrados sus protagonistas, con mayor o menor éxito en su superación, e incluso que se hallen en un punto más bien crítico o extremo como en este caso. También la mayoría es muy seguro que, aún sin padecerlo, el cáncer les haya tocado de cerca por familiares y amigos. En estos casos, creo que la empatía del lector sea más acentuada, y nos recompense con una mayor aceptación y consciencia del asunto, a la vez que nos recuerda lo mucho que tenemos que aprovechar la vida, más concretamente el aquí y el ahora, tratando que cada segundo se preñe de un infinito de nuestras almas. Si por el contrario el lector goza de la dicha de no haber tenido cerca esta enfermedad, estoy seguro de que le enriquecerá igualmente como persona, y quizás el recuerdo de esta lectura le sirva en mayor o menor grado a encararla con mayor entereza. Así que me reafirmo: Bajo la Misma Estrella merece la pena, en todos los aspectos.

La novela está expuesta en primera persona, a través de la propia Hazel, como cabría esperar. Este punto de vista elegido por el autor fue una de mis mayores preocupaciones al iniciar esta lectura, ya que otras historias narradas por personajes femeninos (y también adolescentes) llegué a considerar insufrible dichos personajes-narradores. Por suerte mi preocupación se quedó en eso, ya que Hazel es tan humana, real y femenina en su exposición de su historia pero sin caer el tedio que otras llegaron a provocarme; así que este personaje es de unos cuantos en mis últimas lecturas narradas en primera persona por un personaje femenino que me alimenta mi esperanza y un renovado voto de confianza a esta forma de exponer una novela mediante esta vía, a pesar de lo poco que llegué a conectar en otros casos que siguen esta tónica.
La trama se centra en el presente que vive el elenco, pero no por ello no vamos a conocer bien sobre puntos previos y relevantes, sobre todo la vida de Hazel y sus años de lucha contra el cáncer. Y de igual modo, nos guía a un futuro incierto y expectante.

Sobre la prosa de John Green me agradó a todos los niveles. Ameno y fluido, pero a su vez intenso, sabiendo como incitar la curiosidad del lector para atraparlo a esta lectura. Sabe mantener suspense sobre los giros que puedan ocurrir, siendo una lectura poco previsible. Aporta la cantidad intensa pero justa de dulzura (sin caer en la palabra “empalagoso”) que se equilibra con el peso amargo que cabe esperar en el tema del cáncer (pero sin convertirlo en algo lacrimógeno en extremo). Además, ha sabido encontrar el punto intermedio perfecto entre el realismo cotidiano con la ficción de toda novela sin pecar de surrealismo estrambótico. En definitiva, este autor consigue que nos quitemos el sombrero con Bajo la Misma Estrella.

Es difícil no simpatizar con Hazel y Gus. Aunque ambos poseen un apreciable grado de peculiaridades: un sentido del realismo mordaz pero sin caer en la fría insensibilidad, así como, en general, un humor tan desafiante como estoico, no dejan de ser tan humanos y emocionales como cualquier adolescente. Y lo mejor de todo es que son piezas que encajan en armonía, por más que ella intente por no estrechar más su vínculo con ese chico que ya en el primer segundo siente en su fuero interno que no será otro como los demás. Eso sí, ambos poseen sus notables diferencias.
El lector comprobará que Hazel ha vivido toda su enfermedad evitando estrechar relaciones con otras personas, considerando más que bastante el daño devastador que admite ella misma que causará a sus padres el día inesperado y potencial en que su enfermedad le de un revés y la haga pasar por caja (perdonad por este doble sentido que puede dar a un sutil toque de humor negro, seguramente los protagonistas de esta obra les habría gustado dada la forma de ser de ambos). Pero sus reglas autoimpuestas no serán tan férreas e inamovibles como pactase en un principio.
Gus camina sin arrepentimientos y aprovechando la vida que aún dispone. Este joven, que admite ser un gran aficionado a las metáforas, desde sus primeras líneas reconoce que su mayor miedo es el olvido, lo cual no le resta valor a la hora de abrazar los sentimientos que no tardarán en removerse en su pecho al conocer a Hazel en su primera reunión con el grupo de apoyo. Ambos se apoyarán mucho en el otro, y más a medida que la historia avanza, dándoles momentos adversos que encarar, junto a otros más regocijantes, lidiando entre la flaqueza y la fortaleza.
Son pocos los personajes que aparecen en la trama, ya que ésta se centra en Hazel y Gus. Por un lado tenemos los padres de ella, tan castigados en cuerpo y alma por el padecimiento de su amada hija pero que por ello no se dejan socavar la moral, apoyándola siempre llenos de toda la actitud positiva posible a pesar de que la preocupación y el temor anide en el rincón más profundo de sus almas ante la idea de que puedan perderla en cualquier momento. Igualmente están los padres de Gus, los cuales me resultaron los típicos padres amables convencionales y un poco cortados por el mismo patrón que los de Hazel.
Isaac también acude a las reuniones de apoyo, siendo en su caso la afección en los ojos. Es un buen amigo de Gus, además de quien convenció a este último para que empezara a acudir al grupo de apoyo. Es posiblemente ese amigo leal que adorarás y que al mismo tiempo desearías propinarle más de una colleja (con cariño). A medida que avanza en la historia se convierte en un personaje con un grado de relevancia mayor de lo que cabría esperar al comienzo. Disfruté leyendo a Isaac casi tanto como a Hazel y a Gus, y eso ya es decir bastante.
 Kaitlyn es una vieja amiga de Hazel con la que mantiene un ocasional contacto. Es una chica bastante corriente, y es evidente que vive con la normalidad propia de una adolescente como suele ser cada hija de vecino. Su participación es bien medida por el autor, aunque quizás podría haberse explotado un como más a esta joven dentro de la trama.
Hay algunos personajes secundarios más con relevancia en Bajo la Misma Estrella, aunque mentarlos siquiera conllevaría a cierto grado de spoiler. Nada más añadir que uno en concreto es muy crucial en la historia de Hazel y Gus.

En general, la novela está bien medida entre lo bueno y entrañable de la relación que se fragua entre un chico y una chica, incluso en mitad de la enfermedad que conlleva el lado más crudo y agrio que nos ofrece, ambos tan complementarios entre sí. Los giros en el argumento y el como los personajes encaran los acontecimientos a los que son arrastrados me agradaron por completo.
Sobre su final, con toda sinceridad, me gustó mucho a pesar de la tristeza imposible de ignorar incluso con todo lo entrañable que sentí que desbordan sus últimos capítulos. Creo que este ha sido el primer libro que puede llevarse el mérito no sólo de robarme un par de lágrimas, sino que me robe una sonrisa al mismo tiempo en los últimos momentos antes de cerrar sus páginas.

Bajo la Misma Estrella cuenta con una adaptación cinematográfica, de la cual haré una breve mención de elogio, pues creo que es de las más acertadas y fieles de toda la literatura pasada al celuloide; algo que agradece cualquier aficionado a la lectura, en particular para los que han convertido esta obra de John Green en una de las predilectas de sus estanterías.

Conclusión: Divertida, realista, tierna y cruda. Una historia de amor juvenil y el peso pernicioso del cáncer, la cual deja patente que, a pesar de las reservas que pueda causar a priori dicha combinación, pueden casar bien ambos extremos tan opuestos para crear esta obra que (además de concienciarnos más del tema del cáncer) da la importancia del ahora y crear infinitos de sentimientos en un solo segundo. Bajo la Misma Estrella dejará sin duda su impronta en ti, así que no dudes en adentrarte en sus páginas… “¿Vale?”


Mi valoración global: 5/5