viernes, 13 de febrero de 2015

Crítica personal: El Manuscrito de Avicena

Título: El Manuscrito de Avicena
Autor: Ezequiel Teodoro
Editado por: Entrelíneas

Sinopsis:

Bujará (Persia). Año 1004. Avicena escribe con firmeza sobre un pedazo de piel. Al acabar, levanta la barbilla y sonríe a las decenas de miles de libros que le rodean en la Gran Biblioteca. Ha terminado su obra más brillante. Y también la más peligrosa. Madrid (España). Año 2011. El médico español Simón Salvatierra recibe una terrible noticia: su esposa ha sido secuestrada por Al-Qaeda mientras investigaba un manuscrito milenario. Una vertiginosa aventura a través de los siglos protagonizada por cruzados, masones, espías y terroristas. Y un codiciado poder que podría redimir o aniquilar a la humanidad.

Crítica personal (puede haber spoilers):

El Manuscrito de Avicena es la primera novela del periodista y paisano mío Ezequiel Teodoro. Además, también cuenta con la paradójica y curiosa casualidad de ser la primera publicada en el mundo en la que se trata una Al-Qaeda tras la muerte de Osama Bin Laden, saliendo a la venta poco antes de la captura y muerte del mismo.
Una trama intensa, intrigante y rica en detalles y hechos históricos, en la que absorbe al lector junto a los protagonistas de la misma a una vorágine que puede sorprenderte hasta la última página.

Por un lado está el doctor Salvatierra, que parte de Madrid hacia San Petersburgo para reencontrarse con su esposa, una científica que un año atrás aceptó un trabajo muy importante en la citada ciudad rusa. A penas comenzando su solitario periplo, recordando fantasmas del pasado que desencadenaron fisuras sobre los pilares de su matrimonio y su propia vida, acaba teniendo a un joven llamado Javier como inesperado compañero, después de que éste le socorriese cuando unos misteriosos desconocidos le asaltasen en la estación de servicio en la que ambos se encontraban. No evita rememorar a su desaparecido hijo David en aquel joven autoestopista que, casualmente, también se dirige a San Petersburgo; y dicho recuerdo abre más de esas hondas heridas del pasado del doctor.
Por otro lado, Alex Anderson, una trabajadora del Museo Británico, se encuentra con su casa patas arriba tras regresar de visitar a su padre, el cual se encuentra trabajando en San Petersburgo. Pero detrás de lo que en principio apunta a una gamberrada o un hurto obra de inexpertos en ese terreno, hay algo más que hace peligrar su propia vida; por lo que se verá obligada a huir de Londres cual fugitiva en compañía de Jeff Tyler, un agente de Scotland Yard que considera demasiado extraños los acontecimientos que empiezan a cernirse sobre su inesperada protegida. La única posibilidad que le resta a Alex es reunirse con su padre, con la ayuda y el respaldo de Jeff.

Éste es el punto de partida, que no es más del primer capítulo de la novela. Más allá de estos personajes principales se prolongan la sombra de Al-Qaeda, la cual no está ya liderada por Osama Bin Laden; pero aún así la organización no parece haber perdido poder, sino más bien lo contrario. Igualmente están presentes organismos como el M16 británico y el CNI español, siguiéndoles la pista tanto a Al-Qaeda como a Salvatierra y a Anderson. A su vez, desfilarán paralelamente en la trama ciertas entidades que se remontan a lo largo de la historia de humanidad hasta desentrañar el primer eslabón que une los demás que desencadenan esta trama: Avicena (también conocido como Ibn Sina), a raíz de un importantísimo documento suyo que ha despertado la ambición de los hombres cuyos oídos han escuchado de su existencia y su naturaleza a lo largo de los siglos, hasta llegar nuestros tiempos. La organización terrorista ansía dicho texto para alcanzar sus fines, aunque no son los únicos que lo anhelan...

Una historia intensa, a veces con una densidad pareja al calibre de sus páginas, llena de enigmas que se van destapando capa a capa y que a veces uno llega a creer que nunca se acabarán tantos secretos e intrigas. Además, el autor intercala los acontecimientos del presente en los que se ven sumidos protagonistas con los vividos por otros personajes en fieles hechos históricos del pasado como escenarios; hechos totalmente ajenos a sus principales protagonistas, pero fundamentales para el objeto que da nombre a la obra que en muchos momentos asciende a la categoría de protagonista indiscutible.

El propio Ezequiel Teodoro compara el periplo de Salvatierra en busca de su esposa con la odisea que padeció Ulises por volver a Ítaca con su amada Penélope; y tras leerlo soy incapaz de quitarle la razón a ese perfecto símil. Los sentimientos de Simón por Silvia están muy patentes en la historia, que sumando los acontecimientos en los que se ha visto inmerso sin elección harán que evolucione en el plano emocional a lo largo de la novela. Y cuando decide recorrer en coche toda Europa para reencontrarse con la mujer que nunca había dejado de amar y no perder lo poco bueno que le queda en su vida, descubre que sus miedos no son nada comparado con lo que en verdad está a punto de perder, empezando por su propia vida y la de su amada.
Alex es un personaje que crece y cambia bastante con las vivencias que atraviesa a lo largo de la novela, dando en un comienzo (al menos según mi criterio) una imagen de mujer un tanto frívola, consentida la práctica totalidad de su vida por su padre y que conoce bien cuánto de atractiva es y cómo usarlo sobre los hombres para su propio beneficio. Pero cuando más se ve arrastrada a unos acontecimientos que sólo se le antoja de las películas de espías, se dará cuenta de que los hilos de la vida no son tan fáciles de manejar como siempre había creído. Y todo lo que experimenta en esta historia, especialmente los momentos difíciles, es lo que la ayuda a crecer y mejorar como ser humano.
Sin embargo, me pareció descompensado que en los personajes de Javier y Jeff a penas se ahondase en sus personalidades y sus pasados, sin desarrollarse en el grado de plenitud que logran Simón y Alex. Ambos personajes masculinos muestran al principio unas primeras cartas muy prometedoras que daban mucho juego, pero al final se centra más en sus otros compañeros y acaban teniendo un rol de personaje secundario a pesar de su relevancia inicial (en especial Jeff, que a nivel de desarrollo me apenó ver que estaba más destinado a ser “carne de cañón” y un contrafuerte para el personaje de Alex).

A lo largo de la novela, el autor nos transporta a momentos históricos reales en los cuales se mueven otros personajes que darán más sentido a los acontecimientos que sumerge a los que viven el “presente”. Está muy patente la pasión de Ezequiel por la historia, ya que estos capítulos que se desarrollan en el pasado ajeno y vinculante a su vez de la trama de la novela son ricos en detalle y fidelidad. Además crea expectación cada vez que salta a una de estas escenas “retrospectivas”, las cuales cobran mayor sentido cuanto más se acercan al presente y se van desentrañando el misterio del manuscrito.

Es una obra muy entretenida, sin ser especialmente amena pero desde luego no es explícitamente tediosa. Ideal para los que les apasione la temática que toca pero también puede gustar a cualquiera que le brinde una oportunidad de sumergirse entre sus páginas.
Quizás pueda cansar a quienes les guste más las tramas más lineales y menos enrevesadas, ya que el autor nos inicia con una historia dividida en dos paralelas entre Madrid y Londres como puntos de partida, cuyos personajes principales se encuentran y unen en el previsible y evidente destino final común que es San Petersburgo a mitad de la historia; además de sumar a la ecuación los frecuentes saltos retrospectivos que te sacan momentáneamente de la trama en la que se mueven Salvatierra y Anderson.

Respecto a su desenlace, quizás me esperaba mucho más, o por lo menos no me esperaba otra cosa, en especial respecto al foco de interés por el que sus personajes danzan en derredor. Sin embargo, este final no llega a desmerecer los puntos fuertes de la obra y el destino del elenco (en general) me ha dejado satisfecho.

Conclusión: Muchos achacan que el éxito y reconocimiento de esta obra viene de un golpe de suerte del destino ante la captura y ejecución de Bin Laden al poco tiempo de la publicación de El Manuscrito de Avicena. Es innegable que este hecho fue provechoso tanto para la novela como para el autor, pero no se les puede desprestigiar un ápice. Objetivamente, tiene calidad suficiente para merecerse una oportunidad y un rincón en las bibliotecas particulares de nuestras casas.


Mi valoración global: 3/5


miércoles, 4 de febrero de 2015

Crítica personal: Bajo la Misma Estrella

Título: Bajo la Misma Estrella
Título original: The Fault in Our Stars
Autor: John Green
Editado en España por: Random House Mondadori

Sinopsis:

A Hazel y a Gus les gustaría tener vidas más corrientes. Algunos dirían que no han nacido con estrella, que su mundo es injusto.
Hazel y Gus son sólo adolescente, pero si algo les ha enseñado el cáncer que ambos padecen es que no hay tiempo para lamentaciones, porque, nos guste o no, sólo existe el hoy y el ahora.

Crítica personal (puede haber spoilers):

Es muy probable que, para la mayoría que lo son ahora o hayan vivido esa etapa, la vida de un adolescente sea complicada y dura de afrontar. Así que imagínate si le sumas a la ecuación el hecho de padecer un cáncer. Y estos factores son los que lleva al lector a la historia de dos jóvenes que, tras encontrarse por vez primera en un grupo de apoyo para adolescentes en dicha situación, se sumergirán en una interacción y unas vivencias  que darán lugar a algo tan dulce como punzante.
Hazel Grace Lancaster lleva arrastrando durante años un cáncer de tiroides, un caso que a pesar de su gravedad y un pronóstico sentencioso ella ha logrado mantenerse precariamente a floto en ese mar gracias a una medicación experimental a la que reaccionó favorablemente. Quizás a raíz de su experiencia y el hallarse en un estado de salud en constante incertidumbre, esta joven se enfrenta a la vida, o mejor dicho a cada instante que pueda seguir contando, con una parquedad realista sostenida por un humor agudo y un vivo ingenio; pero ante todo, cada día es muy consciente que el día menos pensado podría ser el último, una conciencia a priori mucho más presente y factible que alguien con mejor salud, e igualmente de consciente es del daño que causará su muerte sobre sus padres, en particular ante el sentimiento de una hija única.
Entre sus rutinas, aunque más por contentar a su madre por el afán de esta de que hiciera más amistades, está la de ir cada semana a un grupo de apoyo para jóvenes que también están afrontando una enfermedad oncológica. Pero para ella esos días transcurren con la misma mecánica, siempre las mismas historias y temores de otros jóvenes que se aferran a una esperanza fruto de la fe religiosa que siempre intenta inculcar quien organiza dichas reuniones; siempre igual para Hazel, sin importar si llega alguien nuevo o si hay mejorías o agravios en los casos de quienes conoce en ese grupo de apoyo, hasta el día en que se une un muchacho llamado Augustus (Gus) Waters; y este joven, quien padece un osteosarcoma que le llevó a perder su pierna derecha, irá picando la curiosidad de la protagonista, siendo arrastrada a un potencial magnetismo bastante ineludible por más que sus propios preceptos quieran mantenerse en sus trece.
Cosas como intercambiarse sus libros favoritos serán los primeros pasos de su acercamiento, lo que marcará ese antes y después en sus vidas, con todo lo bueno y lo malo que les soterrará a medida que se van conociendo y los sentimientos maceran en un futuro incierto, viviendo el ahora, creando infinitos dentro de los segundos contados que son conscientes que les deben quedar a raíz de la enfermedad. Porque en la relación que se fragua entre Hazel y Gus, navegando en las mareas de cada uno que acaban convirtiéndose en una sola, aprenderán mucho el uno del otro, así como descubrirán más a fondo cosas de ellos mismos que desconocían o que no evitaban ver directamente.

Sin duda alguna, Bajo la Misma Estrella es uno de esos títulos que deben ser leídos en la vida. Pese a tocar un tema tan delicado como el cáncer, no es una historia dramática y deprimente en su totalidad, ni constantemente lacrimógena. En esta novela podemos llegar a ver, a través de las vivencias y las emociones de Hazel, que la felicidad y la adversidad no están del todo reñidas, pudiendo encontrarse la una en la otra, que ambos conceptos forman parte de la vida y que hay que afrontarlos, incluso si las pérdidas o el propio final son una posibilidad en el siguiente paso de nuestro camino por este mundo.
Es más, es bastante seguro que para la mayoría se convierta en una lectura beneficiosa. Muchos habrán pasado por esta enfermedad en la que giran arrastrados sus protagonistas, con mayor o menor éxito en su superación, e incluso que se hallen en un punto más bien crítico o extremo como en este caso. También la mayoría es muy seguro que, aún sin padecerlo, el cáncer les haya tocado de cerca por familiares y amigos. En estos casos, creo que la empatía del lector sea más acentuada, y nos recompense con una mayor aceptación y consciencia del asunto, a la vez que nos recuerda lo mucho que tenemos que aprovechar la vida, más concretamente el aquí y el ahora, tratando que cada segundo se preñe de un infinito de nuestras almas. Si por el contrario el lector goza de la dicha de no haber tenido cerca esta enfermedad, estoy seguro de que le enriquecerá igualmente como persona, y quizás el recuerdo de esta lectura le sirva en mayor o menor grado a encararla con mayor entereza. Así que me reafirmo: Bajo la Misma Estrella merece la pena, en todos los aspectos.

La novela está expuesta en primera persona, a través de la propia Hazel, como cabría esperar. Este punto de vista elegido por el autor fue una de mis mayores preocupaciones al iniciar esta lectura, ya que otras historias narradas por personajes femeninos (y también adolescentes) llegué a considerar insufrible dichos personajes-narradores. Por suerte mi preocupación se quedó en eso, ya que Hazel es tan humana, real y femenina en su exposición de su historia pero sin caer el tedio que otras llegaron a provocarme; así que este personaje es de unos cuantos en mis últimas lecturas narradas en primera persona por un personaje femenino que me alimenta mi esperanza y un renovado voto de confianza a esta forma de exponer una novela mediante esta vía, a pesar de lo poco que llegué a conectar en otros casos que siguen esta tónica.
La trama se centra en el presente que vive el elenco, pero no por ello no vamos a conocer bien sobre puntos previos y relevantes, sobre todo la vida de Hazel y sus años de lucha contra el cáncer. Y de igual modo, nos guía a un futuro incierto y expectante.

Sobre la prosa de John Green me agradó a todos los niveles. Ameno y fluido, pero a su vez intenso, sabiendo como incitar la curiosidad del lector para atraparlo a esta lectura. Sabe mantener suspense sobre los giros que puedan ocurrir, siendo una lectura poco previsible. Aporta la cantidad intensa pero justa de dulzura (sin caer en la palabra “empalagoso”) que se equilibra con el peso amargo que cabe esperar en el tema del cáncer (pero sin convertirlo en algo lacrimógeno en extremo). Además, ha sabido encontrar el punto intermedio perfecto entre el realismo cotidiano con la ficción de toda novela sin pecar de surrealismo estrambótico. En definitiva, este autor consigue que nos quitemos el sombrero con Bajo la Misma Estrella.

Es difícil no simpatizar con Hazel y Gus. Aunque ambos poseen un apreciable grado de peculiaridades: un sentido del realismo mordaz pero sin caer en la fría insensibilidad, así como, en general, un humor tan desafiante como estoico, no dejan de ser tan humanos y emocionales como cualquier adolescente. Y lo mejor de todo es que son piezas que encajan en armonía, por más que ella intente por no estrechar más su vínculo con ese chico que ya en el primer segundo siente en su fuero interno que no será otro como los demás. Eso sí, ambos poseen sus notables diferencias.
El lector comprobará que Hazel ha vivido toda su enfermedad evitando estrechar relaciones con otras personas, considerando más que bastante el daño devastador que admite ella misma que causará a sus padres el día inesperado y potencial en que su enfermedad le de un revés y la haga pasar por caja (perdonad por este doble sentido que puede dar a un sutil toque de humor negro, seguramente los protagonistas de esta obra les habría gustado dada la forma de ser de ambos). Pero sus reglas autoimpuestas no serán tan férreas e inamovibles como pactase en un principio.
Gus camina sin arrepentimientos y aprovechando la vida que aún dispone. Este joven, que admite ser un gran aficionado a las metáforas, desde sus primeras líneas reconoce que su mayor miedo es el olvido, lo cual no le resta valor a la hora de abrazar los sentimientos que no tardarán en removerse en su pecho al conocer a Hazel en su primera reunión con el grupo de apoyo. Ambos se apoyarán mucho en el otro, y más a medida que la historia avanza, dándoles momentos adversos que encarar, junto a otros más regocijantes, lidiando entre la flaqueza y la fortaleza.
Son pocos los personajes que aparecen en la trama, ya que ésta se centra en Hazel y Gus. Por un lado tenemos los padres de ella, tan castigados en cuerpo y alma por el padecimiento de su amada hija pero que por ello no se dejan socavar la moral, apoyándola siempre llenos de toda la actitud positiva posible a pesar de que la preocupación y el temor anide en el rincón más profundo de sus almas ante la idea de que puedan perderla en cualquier momento. Igualmente están los padres de Gus, los cuales me resultaron los típicos padres amables convencionales y un poco cortados por el mismo patrón que los de Hazel.
Isaac también acude a las reuniones de apoyo, siendo en su caso la afección en los ojos. Es un buen amigo de Gus, además de quien convenció a este último para que empezara a acudir al grupo de apoyo. Es posiblemente ese amigo leal que adorarás y que al mismo tiempo desearías propinarle más de una colleja (con cariño). A medida que avanza en la historia se convierte en un personaje con un grado de relevancia mayor de lo que cabría esperar al comienzo. Disfruté leyendo a Isaac casi tanto como a Hazel y a Gus, y eso ya es decir bastante.
 Kaitlyn es una vieja amiga de Hazel con la que mantiene un ocasional contacto. Es una chica bastante corriente, y es evidente que vive con la normalidad propia de una adolescente como suele ser cada hija de vecino. Su participación es bien medida por el autor, aunque quizás podría haberse explotado un como más a esta joven dentro de la trama.
Hay algunos personajes secundarios más con relevancia en Bajo la Misma Estrella, aunque mentarlos siquiera conllevaría a cierto grado de spoiler. Nada más añadir que uno en concreto es muy crucial en la historia de Hazel y Gus.

En general, la novela está bien medida entre lo bueno y entrañable de la relación que se fragua entre un chico y una chica, incluso en mitad de la enfermedad que conlleva el lado más crudo y agrio que nos ofrece, ambos tan complementarios entre sí. Los giros en el argumento y el como los personajes encaran los acontecimientos a los que son arrastrados me agradaron por completo.
Sobre su final, con toda sinceridad, me gustó mucho a pesar de la tristeza imposible de ignorar incluso con todo lo entrañable que sentí que desbordan sus últimos capítulos. Creo que este ha sido el primer libro que puede llevarse el mérito no sólo de robarme un par de lágrimas, sino que me robe una sonrisa al mismo tiempo en los últimos momentos antes de cerrar sus páginas.

Bajo la Misma Estrella cuenta con una adaptación cinematográfica, de la cual haré una breve mención de elogio, pues creo que es de las más acertadas y fieles de toda la literatura pasada al celuloide; algo que agradece cualquier aficionado a la lectura, en particular para los que han convertido esta obra de John Green en una de las predilectas de sus estanterías.

Conclusión: Divertida, realista, tierna y cruda. Una historia de amor juvenil y el peso pernicioso del cáncer, la cual deja patente que, a pesar de las reservas que pueda causar a priori dicha combinación, pueden casar bien ambos extremos tan opuestos para crear esta obra que (además de concienciarnos más del tema del cáncer) da la importancia del ahora y crear infinitos de sentimientos en un solo segundo. Bajo la Misma Estrella dejará sin duda su impronta en ti, así que no dudes en adentrarte en sus páginas… “¿Vale?”


Mi valoración global: 5/5

miércoles, 28 de enero de 2015

Crítica personal: Juegos Perversos

Título: Juegos Perversos
Título original: The Dirty Secrets Club
Autora: Meg Gardiner
Editado en España por: Círculo de Lectores

Sinopsis:

Mientras el suelo de San Francisco tiembla por enésima vez, un hombre y una mujer desafían al destino encaramándose a la azotea de un gran edificio y se pasean en precario equilibro por encima de un muro. No son personajes anónimos, y la rocambolesca escena no es fruto de un arrebato de locura, sino que forma parte de un juego que empieza a ser demasiado peligroso. En cuarenta y ocho horas, dos personajes públicos han hallado la muerte en extrañas circunstancias. Dos días después, una fiscal federal fallece tras un inexplicable choque de vehículos. ¿Muerte accidental, suicidios o inexplicables asesinatos?
La policía recurre a la psiquiatra forense Jo Beckett para esclarecer los hechos. Pero no es en las vísceras de las víctimas en las que debe hurgar la doctora Beckett, sino en los entresijos de sus almas. Resolver ambigüedades, implantar certezas donde anidan vaguedades y encontrar sentido donde no parece haberlo. Las vidas de las personas suelen guardar espacios de sombra, culpas y humildes misterios, a menudo banales y apenas susurrados. Pero lo que Jo Beckett empieza a atisbar es mucho más complejo y retorcido.

«Te has portado muy mal. Te doy la bienvenida al Club de los Secretos Sucios...»

Crítica personal (puede haber spoilers):

Empezamos la novela con un hombre y una mujer que en ese primer momento no tendremos claro quienes o que tipo de personas son, haciendo una verdadera locura en la azotea de uno de los edificios más altos de San Francisco justo después de una de esas frecuentes sacudidas menores que sufre la ciudad californiana. Pero poco después, un extraño accidente de coche marcará el inicio de un desentrañar de misterios para revelar capa tras capa una cadena de muertes igual de extrañas que llevarán a su núcleo: un juego que está lejos de ser inocente.
En esta historia será la psiquiatra forense Jo Beckett, reclamada por el cuerpo de policía para formar parte del equipo de investigación del caso, quien deberá descubrir la verdad desde su curtido punto de vista, en un campo que personalmente desconocía bastante de su existencia y que gracias su autora, a través de este peculiar personaje, uno ha podido conocer.

No psicoanalizo mentes: psicoanalizo almas. Sus pasos retumbaron en la escalera. Soy psiquiatra forense.
Él relajó los hombros y la miró con renovada curiosidad.
¿Y qué es lo que hace exactamente?
Realizo autopsias psicológicas para determinar si las muertes sospechosas o ambiguas son naturales, accidentes, suicidios u homicidios le explicó. Descubro por qué murieron los muertos.
En el rostro del agente se dibujó una expresión de alivio y una sonrisa afloró a sus labios.
¿Y no tiene problemas con los cobros de las consultas?
Sólo con los zombies. Los hago pagar por adelantado, antes de que se larguen a vagar como almas en pena.
Llegaron a lo alto de las escaleras.
¿Y no practica ese vudú suyo en alguna oficina cómoda y calentita?
En ese momento, Jo vio por qué Cruz pensaba que Harding había saltado la barrera deliberadamente. Bajó el tono de su voz.
No cuando se trata de un caso grave de brujería, como éste.

Nada más empezar ese caso, la teniente Amy Tang no se lo pone fácil a Jo dándole a ésta un plazo demasiado corto para tener elaborado su informe sobre la principal víctima y aparente causante del supuesto accidente, pues se ha ido desarrollando a intervalos demasiado cortos en San Francisco otras tantas muertes de personas que están lejos de ser anónimas como cualquier hijo de vecino, a parte de la conductora de ese siniestro en que Beckett se incorpora a la investigación, una fiscal federal adjunto cuya carrera y reconocimiento estaban subiendo como la espuma.
Poco a poco Jo hurgará en la mente de su actual paciente y encauzará sus pasos hacia el descubrimiento de las piezas que se irán conectando para esclarecer estos alarmantes sucesos, así como la existencia de algo llamado el Club de los Secretos Sucios (CSS), en el cual Harding estaba más que metida. La protagonista de esta historia no se imaginará en un principio lo potencialmente arrastrada que podría acabar en dicho juego si no se anda con cuidado, poniendo en riesgo algo más que la eficiencia de su trabajo y el éxito de la investigación.
Encontraremos en la sombra, como podrá especular el lector que se adentre en esta novela, una figura siniestra y enigmática detrás de la trama y el reguero de muertos que se van sumando y que no parece dispuesto a cesar lo más mínimo esta mecánica hasta llegar a esa meta personal, hacia la que se mueve con vehemente y vital obsesión.

Una novela policiaca con sus buenas dosis de suspense y otras de momentos más amenos que armonizan entre sí, donde la muerte está constante. Jo se verá metida en una carrera contrarreloj para cumplir tanto su obligación profesional como esa otra aún más importante para ella más allá incluso de su juramento hipocrático; pero este caso mantendrá más vivos recuerdos y fantasmas de un pasado que creyó superar, o al menos vivir su día a día con la huella marcada en su alma de esas experiencias que conoceremos a la par que la acompañamos en el trabajo que anda sumergida en unas aguas más profundas de lo que cualquiera creería al principio.
Además, Juegos Perversos nos adentra en los entresijos de las personas. Da lugar a la reflexión sobre el tema que gira en torno a los secretos, en especial los más turbios que se ocultan, y a través de sus personajes (en particular los miembros del Club de los Secretos Sucios) encontramos un abanico bastante amplio de cómo alguien llevaría sus secretos más inconfesables y sus emociones al respecto; cada persona es un mundo, algunos pueden mostrar arrepentimiento y moverse por la desesperada expiación, otros quizás se vanaglorien en alardes en círculos selectos al respecto, o que metafóricamente se prostituyan por esos oscuros secretos, todo dependiendo del color emocional de cada persona, y dicha gama es tan amplia como la cantidad de estrellas en el firmamento.

El estilo de Meg Gardiner ha pasado mi gusto con una nota excelente. Una exposición de la trama acertada, me ha tenido bastante enganchado pero saboreándolo poco a poco para no acabar demasiado pronto. Su prosa se lee bastante bien en general, sobre todo en lo que se refiere a descripciones, detalles y cada situación que sucede en el libro. Sus 41 capítulos son bastante cortos, fluidos y amenos de leer (algunos de muy pocas páginas pero los más largos no se tarda demasiado en liquidarlos). No encontramos ni prólogo ni epílogo, aunque los capítulos primero y último cumplen respectivamente dichos papeles con el mismo resultado. Dentro de lo que sé de estos temas, Gardiner ha sabido documentarse bien (aunque en lo relacionado a derecho ya lo tenía fácil al ser licenciada en dicha materia) y crear una historia sin puntos cojos a simple vista. Además, hay que tener en cuenta que en el curriculum de la autora tiene el respaldo de buenas palabras por parte de Stephen King, el cual dice al respecto “Hay que leer a Meg Gardiner”.

Jo me ha gustado bastante, y es raro que un personaje principal me caiga tan en gracia como lo ha hecho esta psiquiatra forense. Una mujer muy peculiar desde su forma habitual de vestir que la aleja a priori de lo que se puede esperar de su profesión, pasando por detalles suyos sobre sus orígenes étnicos, hasta llegar finalmente a su personalidad y sus aficiones. Perseverante, observadora y práctica, defensora del derecho a la vida incluso para aquellos que seguramente no se la merezcan tanto. Toda una profesional y experta en su campo, aunque descubrimos a lo largo de este libro que en ciertos matices peca un poco del refrán “en casa del herrero cuchillo de palo”. Vivencias relevantes de su pasado estarán presentes en su vida y que el lector irá desentrañando poco a poco; a la par que se sumerge en la investigación, también será un caso donde tratará sin buscarlo temas personales que de ella dependerá pasar de verdad página. La doctora Beckett promete una lectura interesante.
También tenemos muy presente a Amy Tang, teniente del cuerpo de policía de San Francisco. Esta americana de etnia asiática no necesitaría demasiada caracterización para disfrazarse de elfa por sus rasgos físicos: bastante menuda, con el negro predominando sus vestimentas y “pelopincho”, que sumándole la rudeza de su carácter hace que cualquiera piense que ella “apunta maneras”. Una mujer muy entregada a su trabajo y que le gusta que éste se lleve a cabo con perfección, certeza y en la mayor prontitud posible. Su interacción con Jo no es nada desechable. Tang me ha parecido un personaje tal como se muestra pero con algo que me deja claro que no todos los gatos de noche son tan pardos como aparentan.
Igualmente tenemos un personaje a tener muy en cuenta en este episodio de la vida de la doctora Beckett, que será un apoyo muy grande para ella tanto en este caso tan enrevesado como en esos duelos internos que lleva acarreando y viviendo con ellos en los últimos años: Gabriel Quintana. No puedo decir demasiado de él sin destripar, a parte de que pertenece a la 129ª División de Rescate Aéreo y que gustará mucho al público femenino; pero como digo antes, habrá que tenerle bien en cuenta a partir de su primera aparición.
En el elenco se cuenta con distintos personajes, pasando por el entorno tanto personal como profesional de la protagonista, además de algunos personajes retrospectivos y todos aquellos relacionados con el Club de los Secretos Sucios... y la autora los hace desfilar delante del cañón de una ruleta rusa trucada por la creatividad de la autora. La parte antagonista estará muy presente, sobre todo en sus maquinaciones, cuyos motivos e identidad se irán esclareciendo a medida que pasamos las páginas de Juegos Perversos. Habrá personajes muy presentes, o más bien su huella bien marcada, incluso habiendo pasado a mejor vida, como por ejemplo y en particular “Chicadura”.

Para no restar interés al lector, no ahondaré más en la trama en esta reseña, pues aconsejo y espero que se adentren en este libro, porque creo que vale la pena; no me ha decepcionado para nada. Aunque seguramente en el final, que es bueno, me esperaba que estuviese algo a la altura de cómo se desarrolló la trama en general y creo que flojea de manera un tanto sutil. Del desenlace mismo me callo para no fachar nada al posible lector interesado, pero se puede decir que no deja que digamos cabos sueltos... aunque la historia de Jo Beckett no quedan en Juegos Perversos, hasta la fecha tres libros más le siguen con esta psiquiatra forense como protagonista (The Memory Collector, The Liar’s Lullaby y The Nightmare Thief), y espero poder adentrarme en ellos algún día, me he quedado con ganas de un poco más a pesar de lo intensa y completa que es esta novela.

La portada me ha gustado, muy sugerente por lo que salta a la vista sobre la cornisa de un rascacielos, sin olvidar la espectacular estampa que tenemos de fondo que se el escenario de la trama, San Francisco. La tipografía del título que recuerda a pintalabios no es así por arbitrariedad.

Conclusión: Una buena historia policiaca y de suspense, imagino que a la altura de los adeptos a dicho género o para los no muy iniciados como es mi caso. Sombría pero con sus sutiles matices luminosos bien colocados que armonizan esta historia. Os invito y recomiendo que acompañéis a la doctora Beckett en este caso, pero tened mucho cuidado con el Club de los Secretos Sucios... en especial si tenéis los requisitos necesarios para entrar en él. ¿Te atreves a aceptar su invitación?


Mi valoración global: 4,5/5


miércoles, 21 de enero de 2015

Crítica personal: Battle Royale


Título: Battle Royale
Autor: Koushun Takami
Editado en España por: Planeta (Booket)

Sinopsis:

En la República del Gran Oriente Asiático está prohibido el rock, esa música decadente. Los jóvenes crecen en un estado totalitario y controlador que promueve la competividad. Como medida de control de rebeliones, la administración pone en marcha el Programa: 50 clases de distintos institutos son elegidas para luchar a muerte en la BATLE ROYALE.

Los alumnos elegidos son aislados en una isla. Las normas del juego son estrictas: no pueden escapar, no pueden contactar con el exterior, y solo puede quedar uno.

Todo está permitido para sobrevivir.
Empieza el juego.
Empieza BATTLE ROYALE.

Crítica personal (puede haber spoilers):

En estos últimos meses he leído un buen número de títulos de ese género llamado “distopía”, el cual está tan de moda a raíz la famosa trilogía de Suzanne Collins. Sin embargo, esta temática no es novedad alguna, ya algunos la conocían a finales de los noventa, principalmente los que viven Japón y quienes les atrae el ocio con denominación de origen del país del Sol Naciente.
Y aunque en mi anterior blog compartí mi opinión de Buscaré el Océano (lectura que no me satisfació que digamos), en Salteado de Palabras empezaré con esta otra que ha sido más conocida por estos lares por haber sido víctima de un posible plagio por parte de Los Juegos del Hambre (y quizás esto ayudó al presente título a abrirse algo de camino más allá de sus fronteras de origen).

Battle Royale (título a raíz de las impredecibles y caóticas batallas campales que a veces se declaran en lucha libre) nos presenta una línea temporal alternativa muy peculiar de Japón tras la Segunda Guerra Mundial, bastante diferente y radical con respecto a nuestra historia real. Aquí dicho país se le conoce como República del Gran Oriente Asiático, que además nos da a entender que Korea y quizás cierta parte del territorio chino forman parte de esta junto a las islas niponas. Pero lo más significativo de esta nación es su mano dura que parece controlarlo todo, con la intención de ahogar a sus habitantes en una sumisión a todos los niveles, en la cual trata de inculcar a cada civil una competividad y una lacra de imperfección en el concepto de confianza plena en los demás que desemboca, en gran medida, a la deshumanización y la insensibilidad de cada individuo. Por otro lado, la influencia norteamericana de todo tipo, en particular su cultura moderna y sus ideologías tan incompatibles con el régimen dictatorial característico de la República, es considerada un tabú que desagrada a quienes ostenta el mando; hasta tal punto que se considera penado incluso con la muerte, según el grado de gravedad que ellos mismos consideren. Así pues, la República es prácticamente independiente y autosuficiente, lidiando en el menor grado posible con el resto de naciones, en especial aquella que tanto detesta.
Y para tener aún más domada a la sociedad, llevan a cabo anualmente el Programa. Cincuenta clases de tercer año de secundaria son seleccionadas al azar de entre todas las de la República, sin previo aviso a la sociedad ni a los propios centros escogidos hasta que son llevados al lugar destinado para ello (normalmente, una isla) en la que cada clase es forzada a participar en un cruel y perturbador “juego” de supervivencia, debiendo matarse unos a otros hasta que quede solo uno. Así pues, más de dos mil jóvenes de quince años mueren anualmente en pos del Programa y en consecuencia, según el gobierno, por el bien de la propia República.
Las reglas son escasas pero concisas, sólo conocidas por el personal del gobierno y los que acaban siendo sus participantes, en las cuales tiene un gran protagonismo un collar metálico ceñido al cuello de cada alumno, el cual explota dadas ciertas circunstancias (siendo la más nefasta el que no muera al menos uno cada veinticuatro horas, lo que desencadenaría la activación de todos los collares al mismo tiempo y finalizando ese Programa sin vencedor). Además, cada alumno recibe al comienzo una bolsa con muy escasos víveres y un arma al azar, pudiendo ser estas auténticas como pistolas, hachas o ballestas, pasando por cuchillos de cocina, hasta otras de dudosa funcionalidad como dardos de juguete.
Y la historia de Battle Royale se centra, precisamente, en uno de los cincuenta Programas de ese año, el correspondiente a la clase de tercero B del instituto de Shiroiwa. Los alumnos eran ajenos a su cruel destino mientras iban en un autobús con su tutor, con motivo de un viaje de estudios. Pero no llegarán demasiado lejos en este trayecto y acabar en una isla (completamente deshabitada para hacerla apta como “campo de juego” de los alumnos de Shiroiwa), donde reciben la terrible noticia de que fueron escogidos para el Programa. Entonces los cuarenta y dos estudiantes (cada uno según sus propias personalidades, psiques, pasados y trasfondos; pero todos en común ante la imposibilidad de alternativas o escapatoria), se enfrentarán a lo que conlleva esta crueldad, despertando en ellos toda clase de sentimientos: miedo, desconfianza, agresividad, perfidia, e incluso liberación ante la idea de esa carnicería… Porque cuarenta y uno morirán y uno sobrevivirá.
                  
Sin embargo, puede que el programa de Shiroiwa marque una diferencia, aunque sea sutil, en ese orden férreo y cuadriculado establecido en el Gran Oriente Asiático.

Battle Royale me resultó una lectura singular incluso antes de iniciar a sondarla. Ya la conocía de oídas, aunque más por su adaptación cinematográfica y su manga, y jamás pensé que acabaría adentrándome en sus líneas originales.
La novela está claramente estructurada. Empieza con una introducción (que su única función es familiarizar al lector con la definición de una battle royale), un prólogo (un memorándum interno del gobierno de la República, una premisa de lo que es el Programa), cuatro partes (Empieza el Juego, Etapa Intermedia, Etapa Final y Conclusión) y un epílogo (que transcurre en Umeda, Osaka); cada una de estas secciones casa bien entre sí, y a medida que van sucediéndose una tras otra, el peso de la historia cae por sí solo y su guión no cesa a la hora de brindar incertidumbre y más de un giro en medio de esa carnicería digna de aplausos por parte del género gore.

Koushun Takami me retuvo con su prosa de principio a fin, con esa profundidad que creo caracteriza a los novelistas japoneses. A pesar del dilatado elenco que concibe, la trama está lejos de ser enrevesada y caótica; lo que ocurre a cada instante en la isla, ese tablero donde la muerte juega en ambas bandas, sucederá en consecuencia a medida que las piezas vayan cayendo tan independientes una de otras como conectadas a las demás, todo ante los azares del Programa y sus reglas, así como el modo en que cada alumno encara esa crisis. Takami logró trasladarme a la tensión y desazón tanto de los propios participantes obligados como la que en sí despierta el simple hecho de imaginarse en semejante lugar en tales condiciones. Teje en estado puro la crueldad que puede rozar la atrocidad inhumana, el miedo capaz de arrástralo todo a la oscuridad del alma, la esperanza que se aferra incluso en la consternación, o las sonrisas inapropiadas pero quizás tan necesarias entre las lágrimas de tristeza y pavor, entre otras, para desplegar un abanico rico y bastante lógica en variedad sensitiva.

Este ha sido uno de los libros autoconclusivos con mayor elenco que haya leído antes.
Por un lado, tenemos a los cuarenta y dos alumnos de la clase de tercero B del instituto Shiroiwa. Aunque de estos veintiún chicos y estas veintiuna chicas el peso más relevante se vuelca sobre unos pocos, quedando el resto con una participación muy escasa, en algunos casos como mera carne de cañón para el argumento para la matanza inminente. Pero aún así, resulta soberbio como le brinda un trasfondo adecuado a personajes que prácticamente duran un capítulo antes de que sean eliminados de este macabro juego, así como lo diferentes que pueden ser cada uno de ellos no solo en personalidad, pasado u origen, sino también en las formas de afrontar la situación que son arrastrados a la fuerza; sin duda, aquí podemos encontrar lo variada y moldeable que puede ser la psique del ser humano, en especial a la edad de estas víctimas de un sistema desalmado. Es interesante lo dispar que puede ser esa clase; desde chicas bastante ejemplares hasta auténticas camorristas vestidas de marinerita, pasando por auténticas groupies obsesionadas; desde niños de buena familia hasta huérfanos con una mano delante y otra detrás, pasando por homosexuales y chicos que no parecen destacar en absolutamente nada para ser dignos de ocupar un hueco en la memoria de sus compañeros.
Quién sin duda tiene mayor peso entre los participantes es Shuya Nanahana, un joven con un pasado un tanto difícil pero que eso no ha impedido que creciera hasta la adolescencia con una moral bastante intacta. Apasionado del rock and roll y de tocar este estilo de música con su guitarra eléctrica, algo que no esconde plenamente, así como su opinión sobre el erróneo gobierno que ejerce la República. Aunque me agradó la lectura de este personaje, no termino de encasillarle del todo en el rol de “protagonista principal”, a pesar de su crucial presencia a lo largo del Programa.
Varios estudiantes, a parte de Shuya, tendrán un papel con mayor o menor relevancia, incluso si llegan a perecer en forma de recuerdo o mención. Noriko Nakagawa se convertirá en el foco del afán de protección del protagonista, pues es la receptora ajena de los sentimientos del mejor amigo de Shuya su mejor amigo Yoshitoki Kuninobu. Shinji Mimura (también un buen amigo de Shuya, pero sin la estrechez de sentimientos curtida desde la infancia como con Yoshitoki) es un chico muy completo en muchos aspectos, en aspecto físico, simpatía, labia, astucia, habilidad en el deporte o conocimientos (en especial los informáticos); sin embargo, llegué a descubrir lo humano que puede llegar a ser. Mitsuko Souma es una joven tan atractiva como dañina en más de un sentido, como da a entender la mala reputación que tiene entre sus compañeros, siendo sin duda la fémina con menos remilgos a la hora de avanzar en esta lucha por la supervivencia; aunque no por ello la convierte en un personaje plano y estereotipado, algo que se descubre a medida que avanza su intervención en la historia. Shogo Kawada desde el comienzo, con el recelo que despierta él mismo y el hecho de haber sido trasladado recientemente a Shiroiwa, apunta maneras de ser un chico enigmático con mucho que desentrañar. Pero sin duda, el que más puede perturbar al lector será Kazuo Kiriyama, quizás el que se toma el juego muy en serio.
Por otro lado en este elenco, están los que manejan los hilos de este Programa; aunque en realidad como personaje propio de este “bando” tenemos a Kinpatsu Sakamochi. Un personaje que, según él, es profesor; aunque es algo evidentemente dudoso de creer; cumple muy bien su rol como encargado de llevar este tipo de atrocidad inhumana y desalmada… Dudo que cualquier padre quisiera tenerle como docente de sus hijos. Eso sí, por más que he llegado a odiarlo e incluso temerlo, me agradó como desempeña su rol antagonista dentro de la naturaleza marcada de esa sociedad.

En general, a pesar de su extensión de páginas y el dilatado elenco, la historia es en verdad tan ágil como intensa, expectante al final de cada capítulo (los cuales siempre terminan con “quedan X estudiantes, siendo claro está el 42 hasta que empiezan a rodar, medio literal y medio figuradamente, las cabezas de estos). Sólo cabe recalcar que esta novela puede dañar la sensibilidad de más de un lector no sólo por la crueldad que destila, sino también por la exposición detallada de algunas escenas, las cuales no se desprenderían de los adjetivos de sangrientas y violentas, hasta tal punto que haría ruborizar a Los Juegos del Hambre. He de confesar que, respecto a la explicitad, hubo un momento en uno de los capítulos más próximos al final que me obligué a leer con alguna que otra pausa y tratando de no imaginármelo demasiado cada vez que sentía subírseme la bilis. Ya de por sí es un libro impactante, pero habrá más de un momento en que más de un lector deba sacar entereza para desentrañar Battle Royale de cabo a rabo.

En cuanto al desenlace, me satisfació, quizás un poco previsible, o que al menos la mayoría de lectores podría autosugestionarse por lo que se podría esperar o desear en la mayoría de los casos. Eso sí, se desarrolla sin perder la fuerza y la emotividad exudada a lo largo de cada capítulo. El epílogo me dejó un tanto perturbado, no insatisfecho pero que sí me resulta un tanto abierto hasta tal punto que hubiera preferido que se atara mejor más de un cabo, pero que quizás de haber sido así no habría resultado tan agradable de leer.

Alguno puede que se pregunte si daré mi opinión sobre sus similitudes con Los Juegos del Hambre. Puede que dedique una entrada para ello en el futuro, cuando me vea motivado. Eso sí, quienes hayan leído la obra de Collins, diré que la expresión “pura casualidad” podría quedarle dos o cuatro tallas pequeña en este caso ante un generosísimo manojo de detalles descarados que se puede encontrar entre dos obras con cerca de una década separando sus fechas de publicación en sus respectivos países de origen. Sinceramente, recomiendo a los fans de la historia de Katniss Everdeen que le den una oportunidad a Battel Royale para comprobarlo por ellos mismos.

Conclusión: Un claro ejemplo de hasta que punto puede llegar la deshumanización en una sociedad como la que nos presenta el autor de esta obra. ¿Serías capaz de conocer el Programa y la inevitable carnicería que desencadena? ¿Crees que tú y, en especial, tu alma sobrevivíais a esta experiencia? Quizás una buena obra para poner a prueba nuestra propia sensibilidad y tratar de no olvidarla.

Mi valoración global: 4,5/5



miércoles, 24 de diciembre de 2014

Merry Christmas!!

¡Hola a tod@s, amig@s de Salteado de Palabras!

Primero, que no he podido hacerlo entre una cosa y otra, con el tiempo justo para subir alguna reseña, es dar la bienvenida a Adriana Lahuerta y a Laura (esta última, recuerdo que ya me seguía en mi desaparecido blog anterior, lo que me llena de alegría de que aún quiera seguir mis pasos en Blogger, je, je). Espero que estas primeras seguidoras, al igual que los que vayan llegando, disfruten de lo que vaya compartiendo poco a poco aquí.

Sé que dije que me lo tomaría con cierta calma, pero me habría gustado ser algo más dinámico con las reseñas y empezar a subir relatos de cosecha propia, además de alguna cosa que otra. Espero este 2015 tenga más facilidad para dedicarle tiempo al Desván, aunque puedo decir que tengo algo que contar de mi actividad como novelista novel, pero que tampoco he podido compartirlo estos días por una cosa y otra. Pero a la vuelta de unas vacaciones familiares prometo contároslo.

Bueno, Iago, no te andes por las ramas, que el verdadero motivo de esta entrada es otro…

Hoy, Nochebuena para algunos, o víspera de Navidad para otros, 24 de diciembre, os deseo feliz Navidad. Sé que habréis sido buen@s chic@s y que Santa os dejará muchos regalos (seguramente, algún libro que otro, je, je). También os deseo una buena salida y entrada de año (cuidado con las uvas en las campanadas) y que los Reyes Magos os traigan más regalos.

Y recordad, para Salteado de Palabras el mejor regalo… ¡Sois vosotr@s!





miércoles, 17 de diciembre de 2014

Crítica personal: Cazadores de Sombras 3 Ciudad de Cristal

Título: Cazadores de Sombras 3 – Ciudad de Cristal
Título original: The Mortal Instruments 2 – City of Glass
Autora: Cassandra Clare
Editado en España por: Destino

Sinopsis:
Para salvar la vida de su madre, Clary debe viajar hasta la Ciudad de Cristal, el hogar ancestral de los cazadores de sombras. Por si fuera poco, Jace no quiere que vaya y Simon ha sido encarcelado por los propios Cazadores de Sombras, que no se fían de un vampiro resistente al sol. Mientras, Clary traba amistad con Sebastián, un misterioso cazador de sombras que se alía con ella. Valentine está dispuesto a acabar con todos los cazadores de sombras: la única opción que les queda a éstos es aliarse con sus mortales enemigos pero ¿podrán hombres lobo, vampiros y otras criaturas del submundo dejar a un lado sus diferencias con los cazadores de sombras?

Crítica personal (puede haber spoilers):

Como es una continuación, será muy inevitable que revele lo que puede considerarse ya sabido para los que leyeron la anterior parte. Si te adentras en esta reseña, tenlo en cuenta.

Este tercer capítulo de Cazadores de Sombras es un clímax  en toda regla para el arco argumental que se fue macerando desde el comienzo de este universo creado por Cassandra Clare. Un libro con muchas revelaciones y sorpresas, con nuevas incorporaciones al elenco y el regreso de viejos conocidos, además de un escenario desconocido y completamente ficticio que dista del utilizado en los libros previos: Idris, la patria de los cazadores de sombras, principalmente en la ciudad de Alacante, cuyo apodo da nombre al presente libro.

Clary necesitará ir a Idris, donde podrá encontrar por fin el remedio que conseguirá sacar a su madre del extraño coma en el que se encuentra desde el final de Ciudad de Hueso, según lo que le cuenta Madeleine Bellefleur, vieja amiga de Jocelyn. Por su parte Jace estará en contra de que ella viaje a Alacante por las posibles acciones de La Clave, no sólo por ser también hija de Valentine, sino por las poderosas y únicas cualidades que ella posee sobre las Marcas y que ningún otro nefilim es capaz, y él tratará por todos los medios de que su hermana permanezca en Nueva York. Además, el hecho de ser un vampiro diurno traerá más problemas aún a Simon.
Sin embargo, nada parecerá seguir con fidelidad los deseos y planes de cada uno de los personajes implicados en esta trama, por más que vuelquen su voluntad y sus esfuerzos en ello, ante los caprichos del destino y de la pluma de la autora. El nuevo escenario en el que se moverán será un imán que originará una vorágine absorbente; allí será donde Valentine Morgenstern mostrará sus últimas y más peligrosas y calculadas cartas para ganar la partida tanto a Subterráneos como a sus hermanos cazadores de sombras que no comparten sus delirantes ideales; allí será donde los sentimientos de los personajes principales, unos más que otros, arderán y chocarán en el fragor de la crisis que parece encaminarse hacia un conflicto en el que se jugarán el todo o el nada; allí será donde la muerte dejará asomar un pie en busca de recoger su siembra para un buen festín; y allí será donde nadie parecerá estar del todo a salvo ni nada podrá darse por seguro lo más mínimo.

Esta parte de los Instrumentos Mortales no decae en absoluto, más al contrario, sigue a la altura de la estela dejada por sus predecesores. Nos encontramos con una historia más madura pero con gran cantidad de esa frescura de Ciudad de Hueso, donde cabos sueltos (tanto de este libro en sí como de los libros anteriores) terminan de atarse entre revelaciones, giros argumentales, novedades, expectaciones y sorpresas para el lector.
La amenaza de Valentine afecta tanto a todos los Subterráneos como los cazadores de sombras que no comparten sus puntos de vista ni sus preceptos y aspiraciones, y en consecuencia a los mundanos y nuestro mundo en sí; y si alguno pensaba que este antagonista había tocado techo en Ciudad de Cenizas, se equivocaba por completo, porque el que lideró años atrás El Círculo mostrará aquí su máximo exponente sin importar recursos e incluso las aberraciones más abominables y denigraciones más delirantes.
Pero más allá de los planes de Valentine, para la mayoría de sus jóvenes personajes sus temas personales (y sobre todo sentimentales e incluso existenciales) no dejan de ser menos importantes para ellos a fin y al cabo. Sentimientos infrenables a pesar de que sean un tabú, lealtades que van más allá de todo peligro o padecimiento, dudas que tratar en el fuero interno y vendas que desatar de los ojos y cadenas de las cuales liberarse para ser feliz aunque tu vida pueda acabar cruelmente en cualquier momento.

Cassandra Clare sigue fiel a sí misma. Una trama madurada pero que mantiene gran parte del carisma que destiló en el comienzo de esta aclamada saga. Sus personajes con gancho, una historia bien tejida y la narración de la acción llena de dinamismo, claridad y detalle. Sabe como mantener en vilo hasta llegar casi al final, el mejor momento para la autora de echar toda la carne en el asador e iluminar al lector con lo que nos ha ido mostrando que suele despertar conjeturas.

Clary se volcará en salvar a su madre, pero tanto ella como Jace verán con tormento lo difícil de borrar u olvidar esos sentimientos nacidos antes de que Valentine les abofetease en el primer libro con los lazos fraternales que los une; esas emociones ocultas que los unen son como cuerdas elásticas que por más que se alejen al final acaban encontrándose con fuerza, como un dulce y deseado veneno que nunca podrán probar y que deberán desengancharse sin saber el modo (y en el fondo sin querer encontrarlo) para evitar destruirse tanto mutuamente como así mismo.
En Alacante veremos al resto de secundarios importantes, donde tendrán sus momentos de protagonismo y que protagonizarán secundarios pero memorables momentos que a más de un@ deleitará (en especial relacionados con la historia entre Alec y Magnus). Además del resto de la familia Lightwood que ya se dejaron ver en Ciudad de Ceniza, entre algunos viejos conocidos.
Por supuesto, tenemos novedades, algunos casos (por ejemplo, Amatis) muy estrechamente ligados a personajes principales. Entre las nuevas caras están los Penhallow, una de las familias más ricas entre los nefilim, en cuyo seno tenemos a Aline, una joven que creo que no caerá en mucha gracia a más de uno,  (los anti-Isabelle tendrán en ella una nueva presa).
Pero entre los nuevos personajes uno que llevará mucho peso y al que habrá que tener cuenta, y que incluso sorprenderá, es el que ocupa la portada: Sebastian, primo de Aline. A primera vista un personaje similar pero a la vez discordante si se le compara con Jace; pareciéndose a este en su encanto y de ser un cazador de sombras prometedor, pero contrarios tanto en físico, ojos y cabello negros a diferencia de los dorados del adoptado Lightwood, como en personalidad también, por lo correcto, carente de descaro excesivo, calmado y cortés que es, un personaje que se muestra como un lago sereno y apacible, demasiado sereno y apacible...

Ciudad de Cristal se vuelve una carrera más frenética y desesperada desde su comienzo con respecto a Ciudad de Hueso; un clímax a una batalla incierta en la al final se jugará todo y más, a una amenaza que no conoce límites, a sentimientos y emociones que girarán con mayor ímpetu en la gran mayoría de sus personajes. Las sorpresas no faltan en este tercer libro, así como las revelaciones, los giros inesperados, así como los misterios que ven la luz finalmente. No cabe la menor duda de que la autora sabe poner en vilo al lector hasta las últimas páginas, y aquí hace un trabajo arrolladoramente soberbio.

Sobre el desenlace, no diré gran cosa porque es digno de ser leído si te has animado a adentrarte en el mundo de los cazadores de sombras, sólo que es un gran final, con cosas que a lo mejor no gusten tanto pero otras que sí que se equilibre para ser un desenlace memorable en una obra de su género. Perfectamente podría haberse quedado aquí la historia de Clary, para muchos lectores habría sido lo ideal, pero lo que ocurre a partir de Ciudad de los Ángeles Caídos vale la pena que Cassandra Clare estirase más la historia, además de que vemos aquí ciertos enlaces sutiles que la ligan a Los Orígenes y que seguiremos viendo y acumulando en los libros posteriores.

Para terminar, y no menos importante, su portada: como siempre, un dulce para la vista, en la cual nos presenta a Sebastian. Podemos ver como se evoca a Nueva York, escenario que esta vez tiene menor presencia y peso en la historia, pero con un toque cristalino acorde con Alacante, como si de algún modo se fundiesen sendos escenarios en los que se mueven los personajes en este libro.

Conclusión: Ciudad de Cristal es un excelente broche final a un arco argumental, e incluso un perfecto desenlace a una saga si se hubiese quedado aquí como muchos opinan, pero que se ha convertido en el mejor preludio para los tres libros que continuarán un poco más la historia de Clary, Jace y demás personajes que han ido creciendo como personas desde Ciudad de Hueso, que seguirán su camino y evolución hasta el final de los tres libros posteriores.


Mi valoración global: 5/5


viernes, 12 de diciembre de 2014

Crítica personal: Laura y el Misterio de la Isla de las Gaviotas

Título: Laura y el Misterio de la Isla de las Gaviotas
Autores: Javier Holgado y Carlos Vila
Editado en España por: Plaza Janes

Sinopsis:

Tras una boda desastrosa, la joven Laura Lebrel se prepara para la luna de miel. Pero cuando su madre le confiesa que se ha equivocado con la reserva del viaje, no le queda más remedio que aceptar la propuesta de su marido, Jacobo, y pasar unos días en un acogedor balneario recién inaugurado en una pequeña isla del Cantábrico.
Cuando los primeros huéspedes llegan al hotel, una violenta tormenta los deja incomunicados. Ninguno de ellos sabe que el objetivo de la directora va más allá de rehacer una vida marcada por la tragedia en este lugar aislado; también pretende averiguar el motivo por el que esa misteriosa isla aparece en sus pesadillas, una y otra vez, desde hace años. Todas las visiones giran en torno a una mujer, un faro y un crimen del pasado… O tal vez de un futuro inmediato.
Laura y Jacobo jamás olvidarán su viaje de novios, aunque por motivos muy diferentes de los que ellos imaginan.
Porque el hotel esconde un horrible secreto del pasado.
Porque ninguno de los huéspedes ha llegado allí por casualidad.
Porque nada en la Isla de las Gaviotas es lo que parece.

Crítica personal (puede haber spoilers):

La extraña muerte de una ornitóloga en 1984. Veinte años más tarde, una joven empresaria hostelera, tras un nefasto fracaso en sus actividades, consigue de manera fortuita remontar un nuevo negocio en forma de hotel-balneario… Ambos hechos distantes en el tiempo están unidos por un único espacio: La Isla de las Gaviotas, conocida así por los lugareños de esa región cantabra.
Un hombre recién salido de prisión con su vida personal en una precaria cuerda floja; una experta en arte versada en conseguir suculentas obras con las que comerciar posteriormente sin reparar en los medios, incluyendo la seducción; el candidato favorito a la alcaldía de Madrid, considerado un hombre intachable por más que le pese a su opositor en las inminentes elecciones; una mujer que se ve recibiendo un revés de la misma suerte que la llevó a casarse con uno de los empresarios más poderosos de Madrid, cuando indaga en las infidelidades de las que ella es víctima, viéndose ante la necesidad de agarrarse a toda posibilidad para evitar que se disipe esa nube de prosperidad que creía segura bajo sus pies; un experto en temas paranormales que, entre programa y programa, realiza tareas para particulares que creen sentir presencias del más allá en sus casas; y un cocinero cuyas ganas de vivir se consumen ante lo poco que logra levantar cabeza, considerando demasiado a fondo la posibilidad de cortar todo por lo sano… Personas muy distintas en todo, piezas que a simple vista no encajarían de ninguna manera, pero cuyos destinos les guiará a un mismo lugar: La Isla de las Gaviotas, tan plagada de estas aves, con su viejo faro testigo de un suceso atroz y un balneario que abrirá sus puertas pronto.
Y por último, Laura y Jacobo, jóvenes inspectores de policía cuya relación empezó en sus años de instrucción en la academia, van a contraer matrimonio; ambos tan llenos de ilusiones pero destinados a un desastre de nupcias de principio a fin, la cual podría incluso costarles sus aspiraciones profesionales en el cuerpo. Y para mayor inri, Maribel, la madre de Laura, encargada de las reservas de la luna de miel de la pareja, mete la para del todo para no brindarles ese típico e idílico viaje de novios al Caribe para acabar yendo a un destino muy distinto: al nuevo balneario en la Isla de las Gaviotas… Laura no será consciente de lo inolvidable que será ese primer viaje de su matrimonio, porque no sólo se verá salpicada por un crimen presente y los ecos de otro misterio veinte años atrás, sino también habrá algo siniestro e infame que parece concienzudamente enterrado más atrás en el tiempo…
Todos estos factores se mezclarán para dar vida a un misterio digno de sondar si se sabe disfrutar de este tipo de intriga policiaca.

Para quienes conozcan (y disfruten con) la serie de televisión Los Misterios de Laura, creo que esta novela podría considerarse una lectura obligada de la que no se arrepentirán. Si no la conocías o sí pero no te animaste, quizás sea el momento de brindarle el beneficio de la duda siempre que te interese un poco por lo menos su temática (y quizás te espolee a conocer la serie).
Podría considerarse este libro como una especie de “precuela”, la cual brindará mucha información extra a quienes han visualizado las tres temporadas que consta la serie a día de hoy, donde puede explicarnos algunos pequeños detalles de sus protagonistas. Sin embargo, y antes de que se arrepientan los que sean nuevos en los casos de la inspectora Lebrel del Bosque, está escrito de tal forma que no aporte verdaderos spoilers a los espectadores potenciales. En este aspecto los autores han sabido hacer un trabajo excelente y delicado.
Nos complementa algo más del pasado de Laura, diez años atrás con respecto al capítulo piloto de la serie. Y así, de algún modo, este caso se convierte en un punto de encuentro de las encrucijadas de todo el elenco principal, que más tarde seguirán una misma profesión por un mismo rumbo, a la par que nos adentra en un caso que no tiene el menor desperdicio.

Los autores son los propios guionistas de la serie, por tanto nos encontramos con unos narradores que la conocen “al dedillo” y que podría considerarse mucho más oficial que otras obras narrativas basadas en series o películas que, incluso respaldas por la palabra “oficial”, no son escritas por sus creadores. Y el trabajo que Holgado y Vila han realizado codo con codo es digno de alabanza, porque no sólo consigue ambientar la mente del lector con la pericia con la que influye al espectador en la serie, sino que son capaces de hacer sentir al lector ya familiarizado con ésta como si se estuviese visualizando un capítulo, aunque puede que con más intensidad y profundidad aún si cabe que en cualquiera de estos. Puede que hable influenciado como fan incondicional de la serie, pero leyendo a Laura, Jacobo, e incluso la escasa participación de Maribel, me era demasiado fácil escuchar y ver en acción en mi cabeza a María Pujalte, Fernando Guillén-Cuervo, Beatriz Carvajal y demás actores que dan vida en la pequeña pantalla al elenco habitual. En definitiva, una escritura clara pero profunda circundada del suficiente atractivo para no soltar sus páginas tan fácilmente.
Pero más allá de la seriedad que implica crímenes como el asesinato, de encontrarte circundado personas que podría ser un infame asesino pero incapaz de descubrir a priori quién es, o de la tensión que supone todo lo que viven en el oficio de sus protagonistas, el humor inteligente (apartado del surrealista más propio de comedias) también ha sido importado de la televisión a las líneas. Antes de iniciar esta lectura, consideré que serían menos certeras las situaciones que nos roba una sonrisa, tan propias de la serie, que leyéndolas produjeran el mismo resultado que los actores y las cámaras eran capaces; y para mi grata sorpresa, mi equivoqué al respecto. Porque ha pesar de su naturaleza policíaca, Laura y el Misterio de la Isla de las Gaviotas transmite la naturaleza propia de las tres temporadas emitidas hasta la fecha, incluso en este aspecto.

En esta historia (la cual está dividida en distintas partes: el prólogo, acontecido veinte años atrás; una primera parte titulada Los Invitados, que nos adentra en la que será la dueña del balneario en la Isla de las Gaviotas, incluidos Laura y Jacobo con su caótica boda; una segunda parte, titulada como el lugar donde se desarrolla los acontecimientos principales de la novela, agrupándose a su vez los capítulos en cuatro días; y finalmente un Epílogo en el que se zanca finalmente este misterio y lo que ocurre después) nos encontramos dos grupos de personajes bien definidos, como ocurre con la serie. Por un lado, los que tienen el deber de esclarecer el misterio, esta vez de una manera caprichosamente fortuita; por otro, el asesino de rigor y los demás que forman parte de esta intriga, que por lógica se convierten de manera potencial tanto en sospechosos como en siguientes víctimas.
Aunque más joven, Laura no dista respecto a su “presente”. Una mujer que se puede tachar fácilmente de simplona, de carácter sencillo, víctima habitual de su gula, con magnetismo a las situaciones comprometidas y una maruja adicta a la telenovela Desheredada. Pero a pesar de estas singularidades que por lógica la harían, a ojos ajenos, alguien imposible de pertenecer al cuerpo nacional de policía capaz de meter entre rejas al menos sutil de los asesinos, el lector descubrirá, como en la serie, todo lo que la convierte en una inspectora infalible. Dotes de observación, mente ágil, o una resolución que puede llegar a ser tan temeraria como exitosa, son a penas algunas de las que posee que le permitirían codearse con Holmes, Poirot o Colombo con la cabeza bien alta (algo que de todos modos debería hacer, dada a su estatura más bien baja). Quizás un aspecto que se sonda un poco más a fondo en esta novela respecto a la serie es su amor por Jacobo, maximizado por la ilusión de esa nueva etapa de sus vidas ahora en común y el futuro más allá del “sí, quiero”.
Aquí el marido de la inspectora Lebrel es un hombre que trata (y con todo el éxito posible) las situaciones complicadas con todo el temple que puede llegar a explotar, intentando tenerlas bajo control dentro de sus capacidades. Entregado a su deber policial con la misma devoción que vuelca a su ahora esposa, a la cual trata de infundirle todo el optimismo del que es capaz, en especial tras el desastre de boda que viven. En cambio, su relación con Martín se basa en la cordialidad a base de esfuerzo. Jacobo es, para muchos, alguien potencial para dirigir una comisaría en un futuro cercano… siempre que la adversidad no trunque esta aspiración.
Si Laura es el cerebro, Martín en cambio tira más al cuerpo. Atractivo y conocedor sobrado de esta virtud, la cual exprime bien a la hora de cortejar a toda mujer de buen ver; sin ser consciente, por más que la protagonista le advierte, de los problemas que puede arrastrarle su afán de seducción con el sexo opuesto, y más si son relacionadas con los casos en los que se embarca. No tan brillante como la protagonista que da nombre a la serie, pero igual de volcado y apasionado en su oficio y dispuesto a la acción y a la investigación como el que más. Lo más peculiar de Martín es su relación con Laura, una amistad muy cerrada y cómplice, sobre todo cuando trabajan en equipo; y esto no ayuda a reducir esas asperezas que mantiene con Jacobo.
Veremos también a otras caras conocidas de la serie, como la madre y la hermana menor de Laura, siendo la primera un personaje tan singular como su primogénita. Pero sin duda, a destacar el papel que aquí juegan Lydia y Cuevas, quienes conoceremos también parte de sus vidas diez años atrás; ambos aportan su soporte a la trama, complementándola, de manera muy propicia teniendo en cuenta su peso casi secundario en la serie de televisión. Dos personas tan diferentes, ella siempre impoluta, formal, seria y profesional en extremo; él casi tan patoso como Laura y todo un Frisi experto en informática… una combinación peligrosa y arriesgada que llegará a sorprender.
Entre tantos implicados en el caso (y no sólo los que hacen acto de presencia en la Isla de las Gaviotas), con personas tan dispares para formar un grupo bastante variopinto, yo haría mención de Emilia. Por un lado, una traición de su socio y la ruina de su negocio; y por otro, extraños sueños y visiones sobre una isla plagada de gaviotas que llevan acosando su mente desde hace mucho tiempo atrás. Pero a pesar de ello, resulta una mujer con encanto y carisma dentro de su carácter humilde y cordial. Jamás pensó que encontraría aquella isla que ve con detalle en su mente sin haber estado nunca allí, y que decida retomar su actividad empresarial en aquel lugar tan perturbador para ella; casi resultando una polilla que se afana en lanzarse al fuego por una inexplicable atracción que, bien encaminado a este símil, puede llegar a resultar fatal… y no sólo para ella misma. El lector deberá prestarle mucha atención.
Y ese fugaz personaje que es Susana, la ornitóloga asesinada en los ochenta en aquella isla. Aunque participativamente sólo la vemos en el prólogo, será una figura importante y sutilmente mentada por el atroz crimen del que fue eje y que no se borra del todo del recuerdo de los lugareños. Y a medida que se aproxima el desenlace será, a todas luces, sumamente relevante.

La historia, en general, está bastante bien, intrigante hasta prácticamente el final, con giros inesperados, siendo una lectura más atractiva de lo que pueda llegar a impresionar sus más de quinientas páginas. Aunque la trama llega a desarrollarse desde distintas perspectivas (siendo el eje principal lo que ocurre en la Isla de las Gaviotas), todo prosigue con armonía a medida que los velos de misterios van cayendo para esclarecer el quid de todas las cuestiones.
Su desenlace, aunque bastante bueno y a la altura de la serie, no terminó de contentarme al cien por cien; pues me encontré con pequeños detalles que, por un lado, rozan a mi parecer el calificativo de estrambótico, y por otro, algún detalle que lleva a la incoherencia con respecto a la serie. Pero aún así, este caso raya sobradamente mis elevadas expectativas.

Conclusión: Una precuela para los fans de la serie, o una oportunidad distinta de conocer esta última a través de la narrativa. Los autores/guionistas han concebido una novela a la altura de todos los aspectos de una bien entretenida producción llena de enigmas, investigación policial, acción y el oportuno toque de humor. El que posiblemente sea el primer gran caso de la inspectora Laura Lebrel del Bosque nos muestra que esta peculiar defensora real de la ley ya apuntaba alto sin vanaglorias ni pretensiones. ¿Tienes ganas de descubrir que pasa con la Isla de las Gaviotas?

Mi valoración global: 4,5/5